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Salsas de tomate

El Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Córdoba nos trae otra propuesta para consumir verduras.

20 de noviembre de 2017 a las 12:11 a. m.
Graciela R. Ravazzani
Salsas de tomate
Enriquecidas. Es una preparación que admite agregar múltiples verduras. (Martín Báez)

Hay diferentes formas y mil recetas para preparar salsa de tomates.

Los beneficios de incorporar el tomate en sus múltiples usos a nuestras comidas son grandes.

El tomate es una fruta apreciada en la cocina por la inmensa cantidad de vitaminas y minerales que nos aporta. Sabemos de sus propiedades antioxidantes gracias al licopeno, pigmento vegetal que da el color rojo característico de este ingrediente estrella y la vitamina C, ambos con una función protectora de nuestro cuerpo.

Además, contiene azúcares y ácidos que le dan ese sabor dulce y ligeramente ácido al mismo tiempo.

El tomate es un alimento con escasa cantidad de calorías. Posee betacarotenos, provitamina A y vitaminas del complejo B. Entre los minerales con que cuenta, se encuentra el potasio, hierro, calcio, magnesio, zinc y sodio. El consumo regular de tomate y sus derivados puede ayudar a mejorar la capacidad de defensa del organismo. Los tipos de tomate más utilizados para realizar este tipo de preparaciones culinarias son los perita y los de ensalada, porque tienen menos agua en su interior y, en consecuencia, se aprovechan más. También se deben tomar en cuenta otros parámetros, como la calidad y maduración. El tomate bien maduro es el indicado para salsas, debido a que ofrece mejor sabor y consistencia. Los diferentes ingredientes que agreguemos potenciarán no solo el sabor, sino también, y es quizá lo más importante, la calidad nutricional.

Una buena alimentación también puede detectarse a simple vista: si un plato posee varios colores, seguramente estamos recibiendo distintos nutrientes necesarios para nuestra salud. El color rojo del tomate es siempre sabroso y saludable.

Variantes

  • Criolla: tomate, cebolla y pimiento verde cortados en pequeños cubitos en igual proporción.
  • Pomarola: tomate y la mitad de proporción de cebolla, ajo, albahaca y aceite de oliva.
  • Fileto:  tomate, ajo y aceite de oliva.
  • Portuguesa: tomate, cebolla, pimiento rojo y verde, ajo, perejil y aceite de oliva.
  • Bolognesa: tomate, cebolla y carne picada.
  • Rosa: Fileto y crema.
  • Putanesca: Pomarola y aceitunas negras, anchoas y alcaparras.

  • Cocinar el tomate sin piel, ni semillas, en una olla caliente, sin el agregado de agua, sal ni aceite. Dejar que desprenda su agua y se consuma. Recién en ese momento: condimentar y combinar con otros ingredientes. 
  • Si se quiere conservar por más tiempo: Colocar la preparación en frascos previamente esterilizados, cerrar y llevarlos a hervor por 10 minutos. Dejar enfriar y conservar en un lugar fresco. Una vez abierto, conservar en heladera.

¡Hasta el lunes!