Temas del día:

Qué hacer cuando cuesta consumir leche

Es uno de los alimentos más completos, pero hay organismos que no la toleran.

31 de julio de 2012 a las 11:50 a. m.
Qué hacer cuando cuesta consumir leche

La alergia a la leche y la intolerancia a la lactosa –dos condiciones muy específicas y diferentes–  son las únicas contraindicaciones para el aprovechamiento de este grupo de alimentos. Es fundamental, de todos modos, revisar el etiquetado.

Los lácteos son un grupo de alimentos compuestos por agua, proteínas, grasas, hidratos de carbono, vitaminas, minerales y sales, entre los que se encuentran la leche, el yogur y los quesos. Desde el punto de vista nutricional, son completos y equilibrados gracias a su mezcla en equilibrio de sus componentes, y para todos los mamíferos, la leche constituye el alimento básico y fundamental en su primer período de vida.

En los adultos y los chicos a partir de los 3 años de edad es conveniente que se trate de productos magros o descremados. En tal caso, la única desventaja de su consumo es que la persona tenga alguna intolerancia o alergia, y esta es una característica que se está viendo muy a menudo y que da lugar a algunos interrogantes. En este caso, los responde el doctor Rubén Gustavo Kliger, especialista en Nutrición y experto en Soporte Nutricional del Sanatorio de los Arcos, de Buenos Aires.

El consumo diario. Un vaso de leche de vaca (240ml) aporta el 23% de las recomendaciones dietéticas diarias de calcio para un adulto mayor; cifra similar a la encontrada en una tajada de queso blanco de 30 gramos o en un vaso de yogur. "También es una fuente importante de zinc, fósforo y vitaminas", agrega el especialista.

La recomendación de ingesta de 2 a 4 raciones diarias de lácteos (una ración son unos 200cc); los niños, los adolescentes y las mujeres embarazadas o que están amamantando son quienes tienen recomendado consumir mayor cantidad.

Intolerancia a la lactosa. La lactosa es el azúcar propio de la leche, el cual debe degradarse en los intestinos antes de ser absorbido. "Para ello el organismo, en condiciones normales, produce una enzima que se encarga de ese proceso que se llama lactasa", explica Kliger.

En situaciones en las que se produce poca o ninguna cantidad de esa enzima, se genera una imposibilidad de digestión o degradación de la lactosa: “De esta forma, cuando la ausencia de lactasa impide al organismo asimilar la lactosa, se produce un cuadro clínico representativo como manifestación a esta incapacidad de responder adecuadamente a su presencia en el conducto digestivo”.

Los síntomas suelen surgir tras la ingesta de productos lácteos o alimentos que contengan lactosa. Dependiendo del nivel de deficiencia de lactasa y la cantidad de alimento ingerido, la persona puede sufrir cólicos abdominales, distensión abdominal, mala absorción, meteorismo (gases), diarrea, pérdida de peso o crecimiento lento en niños.

La alergia a la lactosa puede ser primaria, o sea que ya está determinada en cada individuo, o puede ser secundaria (transitoria), cuando surge luego de ciertas circunstancias como la toma de algunos medicamentos, infecciones intestinales o desnutrición.