Ponerlo en hora
Como ocurre con buena parte de los mecanismos de relojería fabricados por el hombre, el reloj biológico humano también se puede “desincronizar” por diferentes factores.
Como ocurre con buena parte de los mecanismos de relojería fabricados por el hombre, el reloj biológico humano también se puede “desincronizar” por diferentes factores. Guido enumera: “La iluminación artificial que prolonga la jornada de actividad, de trabajo o esparcimiento, y roba horas de sueño; los turnos rotativos, el trabajo nocturno, los viajes transmeridianos (con muchas horas de diferencia entre el punto de partida y de destino), que producen jet lag, los cambios de hábito por vacaciones” entre otras causas. El investigador sostiene que “todas estas situaciones pueden afectar seriamente la salud provocando problemas en el sueño, insomnio, depresiones estacionales, obesidad, diabetes, síndrome metabólico, etcétera”. “Imaginémonos que estoy en Córdoba con un ritmo determinado y me traslado a Australia donde la diferencia horaria es de 10 ó 12 horas. De pronto, mi día en Córdoba pasa a ser de noche, tengo que ir a dormir, pero no estoy preparado, porque es mi horario de actividad. Para readaptarme, mi reloj biológico que tiene información cordobesa necesitará, al menos, un día por cada hora de diferencia, es decir 12 a 15 días”.
Volver a poner en hora nuestro reloj biológico depende de las “señales externas, ambientales, como la luz solar que nos da luminosidad, calor, y también la alimentación: tomar un buen desayuno a las 8 de la mañana, nos está transmitiendo una señal muy fuerte. La alimentación es una señal, un sincronizador, tanto como levantarse a las 6 de la mañana y salir a correr a las 7, son señales que nos ponen en hora”, finaliza Guido.

