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La hipoacusia de un actor

13 de agosto de 2014 a las 12:01 a. m.
La hipoacusia de un actor

La actriz colombiana Ana María Orozco, quien se hizo popularmente conocida por su personaje protagónico en la telenovela Yo soy Betty, la fea , se sentó silenciosamente en un costado mientras su pareja, el actor argentino Maximiliano Ghione, hablaba profusamente, durante su charla el encuentro sobre salud auditiva. Ghione es hipoacúsico, padece una enfermedad genética llamada "otoesclerosis acúfena", que hace que sienta permanentemente un zumbido que él describe como "el ruido que hacían las heladeras viejas", que tapa el resto de los sonidos. La otoesclerosis acúfena deteriora los huesecillos del oído –yunque, estribo, apófisis lenticular y martillo–, que están ubicados en el oído medio. "En mi caso, sólo el estribo", precisa. Ghione se decidió a usar audífonos recién hace ocho años, pese a que tiene 41 y le diagnosticaron la enfermedad cuando tenía 7. Eso, asegura, influyó en su personalidad. Se describe como "muy ansioso" y relata que antes de que descubrieran la otoesclerosis acúfena visitaba habitualmente el gabinete psicopedagógico del colegio. "Decían que era disperso. No era disperso: era sordo", afirma. Recién cuando le trajo inconvenientes en su profesión se decidió a buscar una solución. Cuenta que fue durante las filmaciones de la telenovela Montecristo . En una escena en la que él portaba un arma, escuchó que Pablo Echarri le daba el pie de texto. "Mátalo, Ramón", fue lo que interpretó, cuando en realidad le había dicho "atálo". El error hizo que disparara el arma con balas de fogueo. Dice que existen prejuicios sobre los audífonos: que remite a la idea de vejez y de falta de higiene. "La gente no se da cuenta de que el conducto auditivo de un oyente está mucho más sucio que el del que usa audífonos", apunta.Ghione fue a retirar los audífonos solo y no parece creer que fue una buena idea: "Fue como ir solo a un estreno. Era el cambio de mi vida y fui solo, por propia decisión. Me paré y me mareé. Cuando salí me detuve porque escuchaba mis pasos, antes sólo escuchaba los bocinazos cuando tenía al otro auto al lado; ahora, cuando están a una cuadra. Los parámetros me cambiaron y, literalmente, tuve que aprender a actuar de nuevo, aprender a sentir de nuevo". La aceptación de su problema auditivo y del audífono que le permite oír también repercutió en su vida personal. Orozco cuenta que una de las cosas que le gustó de él fue su frescura al hablar sobre eltema.