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Julio: niños en vacaciones

Un freno a la dinámica cotidiana. En una época en que tanto los chicos como los grandes están sobreocupados, el receso invernal no debe tomarse como una obligación más.

31 de diciembre de 2014 a las 12:03 a. m.
Verónica Inés Sipowicz*
Julio: niños  en vacaciones

Los niños y adolescentes sobreocupados representan una tendencia cada vez más marcada en la sociedad actual. Los chicos suelen tener una agenda tan apretada como la de sus padres. Además del colegio –en algunos casos con doble escolaridad–, deben asistir a clases de idiomas, deportes con alto nivel de rendimiento y competencia, música, arte, horas de apoyo escolar, etcétera. Buena parte de estos aprendizajes anexos exige no sólo la asistencia, sino un óptimo nivel de rendimiento, a veces con alta expectativa de los padres. Se levantan a la mañana muy temprano y tienen actividades pautadas hasta la noche, sin espacio para el juego, el ocio y el esparcimiento. Se reduce notoriamente la vida en familia y se comparte cada vez menos tiempo con padres y hermanos, ya que cada uno tiene sus actividades asignadas.Es posible ahondar en diversas causas que determinan esta tendencia. Muchas parejas requieren de uno o más trabajos que los obligan a permanecer mucho tiempo fuera de su hogar y delegan el cuidado de sus hijos, a lo que se suma la dinámica de la vida actual, el crecimiento de la población y la inseguridad creciente, lo que genera en las familias la necesidad de que los niños permanezcan cuidados y resguardados en instituciones, academias y clubes. Por otro lado, en un mundo cada vez más competitivo y exigente, los padres apuestan a que sus hijos logren el mayor nivel de formación posible, lo que genera en ellos un nivel de estrés difícil de manejar. Frente a estas exigencias, los niños pueden presentar distintos síntomas, como manifestaciones psicosomáticas, baja tolerancia a la frustración, autoestima descendida y altos niveles de ansiedad, irritabilidad, aislamiento, agotamiento y angustia. Muchas veces, se suma al estrés de los padres, que no logran contener adecuadamente a sus hijos.Las vacaciones son el momento ideal para romper las rutinas del año, compartir, descansar y disfrutar del ocio merecido, pero al momento de planificar las actividades en familia muchas veces surgen complicaciones. Las inquietudes son: "¿Qué hacemos con nuestros niños todo el día?", "¿cómo los entretenemos?", "¿cómo hacer que los hermanos no se peleen estando todo el tiempo juntos?". Algunos padres suelen sentirse sobrepasados con los chicos en casa y se crea una convivencia conflictiva y tensa que puede desencadenar peleas, reproches, castigos y frustraciones.Además de generar espacios de encuentro con sus amigos y compañeros, la época de vacaciones es la más adecuada para ayudar a crear, mejorar y reforzar los vínculos afectivos entre todos los miembros de la familia. Es una oportunidad para mejorar la comunicación, disfrutar y compartir momentos que durante el resto del año son imposibles de realizar.La infancia es una etapa crucial en la formación de la personalidad. A través del juego, el niño expresa sus deseos, fantasías y temores. Al jugar con el otro que lo acompañe y lo guíe (no sólo con los pares, sino con los padres) refuerzan su seguridad y autoestima, estimulan su creatividad, descubren sus posibilidades y preferencias y aprenden a relacionarse con los demás, desarrollando habilidades sociales muy necesarias para su vida adulta. Lo más beneficioso para los niños, en la medida de las posibilidades, es que pasen tiempo con sus padres. Ellos perciben y aprenden de la manera en que sus padres disfrutan de los ratos libres y el tiempo que emplean en involucrarse en la vida de sus hijos de manera relajada. Es fundamental vincularse desde otro lado que no sea sólo la obligación y las responsabilidades. Lo importante no es la clase de actividades o planes, sino que se juegue y comparta en familia.

*Licenciada en Psicología por la Universidad Nacional de Córdoba, especialista en Psicología Clínica y magíster en Bioética (Facultad de Ciencias Médicas de la UNC).