El recuerdo de mamá
Así lo vivió Dolores Grosso, cosmiatra. El recuerdo de cómo los tratamientos estéticos impactaban en el ánimo de su madre, que murió de cáncer de mama, la impulsó a organizar talleres de arreglo personal.
A lo largo de mi carrera, como cosmiatra hospitalaria y maquilladora profesional, atendí a muchos pacientes, sobre todo a mujeres que pasaban por el trance de un cáncer. Al ver cómo las afectaba física y espiritualmente, una idea comenzó a darme vueltas por la cabeza.
Pero recién cuando viví la enfermedad de cerca, a través de mi madre, pude entenderlas mejor. Gracias a Dios tuve el privilegio de poder acompañarla en ese tránsito hasta su final.
Falleció el 27 de diciembre de 2009.
En agosto de 2011, cuando visité a mi hermana en California, ella me comentó que había una fundación que enseña a maquillarse a mujeres con cáncer.
Recordé en esos días que, cuando maquillaba a mi madre y le hacía tratamientos cosmiátricos, ella cambiaba de actitud, se elevaba su autoestima, y no sólo ella sentía este cambio, también su entorno, porque si nos vemos bien nos sentimos mejor y los que están cerca también participan de ese bienestar.
Fue en ese momento que me cerró esa idea que tenía en la cabeza y les aseguro que no se trata de frivolidad, sino de dar herramientas para sobrellevar la enfermedad lo mejor posible y fortalecer la autoestima.
De regreso a Córdoba, lo hablé con mi familia, le gustó la idea y, poco a poco, comenzamos a armar este proyecto, que hoy es una realidad. En septiembre de 2011 nació Dharma.
Este sueño me pareció hermoso porque, como cosmiatra y maquilladora, puedo enseñar a las pacientes a cuidarse la piel y disimular y atenuar las imperfecciones que suelen producir los tratamientos de quimio y radioterapia. Y es que los efectos secundarios se manifiestan en dos niveles: físicos y emocionales. Si bien todos estos cambios son reversibles, para el enfermo son importantes porque impactan en su bienestar.
Para ello, he creado talleres de Asistencia cosmética, con el objetivo de mejorar la imagen y elevar la autoestima, donde quienes participan aprenden a: mejorar la calidad de la piel, técnicas y secretos de maquillaje para corregir imperfecciones, manchas, ojeras, pestañas y cejas despobladas.
En caso de que tengan calvicie temporal, brindamos los talleres de “Accesorios”, en los que aprenden a disimular la falta de pelo con el uso de diferentes modelos de turbantes, pañuelos, pelucas y sombreros.
Con la ayuda solidaria de benefactores, creamos un Banco de Pelucas, de préstamo gratuito, con el compromiso de su devolución una vez que dejan de usarlas.
Cuento con el apoyo del médico oncólogo Alejandro Rubio, jefe del Servicio de Oncología del Hospital Oncológico, con quien organizamos charlas informativas y psicoeducativas, dirigidas a pacientes y familiares, y también nos acompañan otros profesionales de la salud como psicólogos, nutricionistas, odontólogos o fisioterapeutas.
Las charlas tienen como objetivo compartir herramientas que permitirán a las participantes seguir con su rutina diaria y disminuir los efectos secundarios que provocan los tratamientos. Y, al participar, la familia puede acompañar mejor al enfermo.
Dharma es un término sánscrito, de origen hindú, que significa “propósito en la vida” y es un espacio creado para el paciente oncológico. Es una organización sin fines de lucro, con el objetivo de servir, acompañar y contener a la persona con diagnóstico de cáncer, asesorarla en forma solidaria y gratuita, para mejorar su calidad de vida durante el transcurso de la enfermedad.
Creo que todos tenemos un don y un propósito en la vida para ofrecer a los demás. El nuestro es la solidaridad y el servicio dirigido al paciente oncológico.
Nuestra mayor satisfacción es ver que, al término de cada taller, las pacientes encontraron en este espacio no sólo un lugar de aprendizaje para mejorar su imagen, sino que también se sienten contenidas y acompañadas.
En definitiva, mi expectativa y la de Dharma se resumen en su eslogan: “Embellecer el cuerpo... engrandece el alma”.
Quiero agradecer a cada una de las voluntarias por acompañarme incondicionalmente, y a todas las pacientes que han participado de los talleres por confiar en nosotros y alentarnos a seguir adelante. Gracias por permitir hacer realidad mi sueño.
El equipo de Dharma está integrado por maquilladoras, voluntarias capacitadas, expacientes y médicos. Los talleres son totalmente gratuitos y se suministra todo el material de trabajo. Son quincenales, con clases teórico-prácticas de tres horas de duración, y se dictan los sábados de 10 a 13 en Allas, Manuel Pizarro 2611, Villa Centenario.

