"Aprendí a transitar la enfermedad”
Inflexión. Licenciado en Administración, Héctor Coloccini plasmó a través de la literatura cómo superó un cáncer.
Fue muy fuerte para mí cuando los médicos me dijeron en 2004 que tenía un tumor maligno en el colon. En ese momento me sentía muy enojado con los demás y también conmigo mismo porque no podía cambiar las cosas. Desde que me enteré del diagnóstico, mi familia me apoyó en todo momento. Y esto me ayudó a sobrellevar la enfermedad y a recuperarme de a poco. Creo que para una persona que está sola, tiene miedo y no tiene contención familiar es más difícil todo el proceso, porque el apoyo de los seres queridos te ayuda a que todo sea menos pesado y doloroso.Pasé por muchas intervenciones quirúrgicas. Me abrieron el abdomen y me sacaron el 70 por ciento de mi hígado, no tuve hemorragias y en siete días pude regresar a mi casa. Atravesé por 11 cirugías y creo que el sufrimiento más grande que tuve fue cuando me sacaron los apósitos, porque me tiraban los pelos de la panza. Y eso que me abrieron por todos lados. Siempre fui demasiado responsable y perfeccionista en mi vida y antes, cuando tenía que afrontar una situación problemática, me preocupaba demasiado por su resolución. Estaba acostumbrado a ser preciso en mis apreciaciones. Después opté por cambiar mi forma de encarar mis desafíos y analizarlos de forma integral. Creo que el cuerpo y la mente están íntimamente relacionados. Como afirma la psiconeuroendocrinoinmunología hay una relación directa entre el pensamiento, el sistema nervioso, el sistema endocrino y el sistema inmunológico. Y, sin querer, uno a veces va minando su sistema inmunológico con estilos de vida que lo destruyen y esto contribuye a que puedan aparecer enfermedades como el cáncer. Para mi fue muy importante tener pensamientos positivos mientras duraron los tratamientos oncológicos. Comparto la idea de que no hay mejor medicina que tener pensamientos alegres. Cuando se pierde la alegría, el cuerpo se enferma. Y estoy convencido de que esto es así. Somos los que pensamos. En mi caso, la fe me ayudó a transitar esta enfermedad. Hay una frase que me guía desde hace mucho tiempo en mi vida: "Dios dame el valor para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las cosas que puedo cambiar y sabiduría para comprender la diferencia". Cuando una persona se entera de que tiene cáncer puede hacer dos cosas: negarlo, quejarse y repetir "¿por qué a mí?". O aceptarlo y entender ("¿por qué no a mí?). "Creo que todo es un problema de información. Si sabemos que el 33 por ciento de las personas pueden tener cáncer, 1 de cada 3, entonces uno no es especial, puede ser ese 1 de cada 3, también te puede tocar. El tema es que todo el mundo cree que se va a morir de cáncer y no es así. Uno de los médicos que me trató le dijo a mis cuatro hijos y a mi mujer que me quedaban tres meses de vida. Pero ya llevo ocho años vivo y estoy por cumplir 67 años. En mi ficha médica dice "Sin enfermedad", me dieron el alta y mi médico me dijo que regrese cada tres o cuatro meses para control.Es fundamental enfrentar la enfermedad con entereza y fe. A veces los seres humanos somos tontos y no nos damos cuenta de ciertas cosas hasta después de sufrir. Y el tema es saber darse cuenta de lo que nos hace mal antes de que las situaciones tengan costos tan serios. Después de mi enfermedad aprendí que no puedo tener pensamientos negativos contra nadie, no puedo enojarme, ni hacerme mala sangre por las cosas. Decidí compartir mi experiencia a través de la literatura y escribí el libro Cáncer: tiempo de cambios , donde relato mis vivencias en torno a la enfermedad, los tratamientos, los temores y los desafíos para sobrellevarla con el apoyo de mi familia. Soy consciente de que mi cuerpo pasó "por una Guerra de Vietnam" y aunque fue una dura batalla contra la enfermedad estoy feliz porque aprendí a transitarla. Y tengo la suerte de decir que estoy vivo. Producción periodística: Rosana Guerra

