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Diagnóstico precoz para defensas bajas

Inmunodeficiencias primarias. Poco conocidas, afectan la salud y ponen en riesgo la vida. Requieren detección y tratamiento tempranos.

25 de abril de 2012 a las 12:02 a. m.
Josefina Edelstein (Especial)
Diagnóstico precoz para defensas bajas
Las IDP se manifiestan sobre todo en la infancia. Debe hacerse la derivación rápida a los servicios especializados.

Existe un grupo de enfermedades que se producen porque el sistema inmune falla en su estructuración y respuesta, y esto determina que, desde el nacimiento, una persona sea más vulnerable a tener infecciones moderadas y graves. Son las inmunodeficiencias primarias (IDP), cuadro en que el arsenal inmunológico del organismo tiene un déficit de anticuerpos (proteínas que nos defienden de sustancias extrañas como los virus) o de células de la respuesta inmune (linfocitos y otras). Las IDP se manifiestan sobre todo durante la infancia e, incluso, en los primeros meses de vida, y algunas son de tal gravedad que, si no se hace diagnóstico y tratamiento tempranos, pueden dejar secuelas importantes o llevar a la muerte.El año pasado, en una oportuna intervención, en el Hospital de Niños de la Santísima Trinidad se diagnosticó un tipo de IDP a un bebé de 4 meses y medio. El niño padecía graves infecciones que ponían en riesgo su vida. "Se le realizó un trasplante de médula ósea y podemos decir que se curó", señala Julio Orellana, jefe de la División Alergia e Inmunología de la institución.Hoy existe la tecnología diagnóstica disponible para detectar IDP a tiempo; lo que falta es que los niños sean derivados rápidamente a los servicios de inmunología especializados. "El desconocimiento sobre las IDP por parte de médicos y enfermeros es bastante común, mientras los pacientes permanentemente pasean por distintos centros asistenciales en busca de un diagnóstico que muchas veces no llega a tiempo", advierte Roberta Pena, presidenta de la Asociación de Ayuda al Paciente con Inmunodeficiencia Primaria (Aapidp).Para concientizar sobre estas enfermedades, se declaró a ésta la Semana Mundial de las IDP y la meta es lograr la detección temprana, para encarar el tratamiento precoz correcto que permite controlar las complicaciones y mejorar la calidad de vida. Falla genética. "La mayoría de las IDP tienen origen genético, pero algunas situaciones, como el alcoholismo materno o la consanguinidad de los padres, pueden desen­cadenar casos inesperados desde el punto de vista genético", explica Orellana. Infecciones recurrentes y severas que llevan a la internación de niños y al uso prolongado de antibióticos son aspectos claves para comenzar con el diagnóstico. A partir de allí se solicita un análisis citológico, luego "un dosaje de anticuerpos (inmunoglobulinas) y es aquí donde ya se puede diagnosticar la mayoría de las inmunodeficiencias llamadas 'humorales'", precisa. "También se puede hacer una citometría de flujo que permite contar con exactitud la presencia de las células de la respuesta inmune". Pero además –y muy importante–, si un médico cuenta con estos datos "lo ideal es hacer el diagnóstico molecular –remarca– para confirmar, tratar y dar un consejo genético a los padres que permita saber el riesgo de tener otros niños con la misma enfermedad". La principal manifestación de las IDP son las infecciones respiratorias recurrentes como otitis supurativas, sinusitis, neumonías, bronquitis. "Siempre son repetitivas y de difícil control", apunta Alejandro Lozano, profesor titular de Inmunología de la Universidad Católica de Córdoba. Por el contrario, el especialista aclara que "los niños inmunológicamente sanos tienen infecciones respiratorias, pero banales, no se complican, no comprometen el estado general y se resuelven". Agrega que "quizás no sea una expresión muy académica pero 'mocoso' le dice la abuela a todo pequeño, las inmunodeficiencias primarias son más que un niño 'mocoso'". Otras manifestaciones clínicas son la dermatitis grave, adenoflemón, celulitis, diarrea crónica y retardo del crecimiento.