Cómo recuperar el juego
Cuerpo de Voluntarios Romis Amado Raiden, del Hospital de Niños.
El Cuerpo de Voluntarios Romis Amado Raiden nació el 29 de mayo de 1965, gracias a un pequeño grupo de jóvenes entusiastas que concretaron el sueño del pediatra amigo que fue su creador y con cuyo nombre fue bautizada la iniciativa.
“Hoy contamos con 100 voluntarios activos que recorren las salas de lunes a sábado por la tarde, llevando alegría jugando para que los niños olviden por unas horas su internación”, dice Nina Menichetti, quien ingresó cuando tenía 24 años y hoy es presidenta del cuerpo.
“Hace 50 años, aprendí que el voluntariado puede contribuir a alcanzar el progreso social que todos anhelamos. Con respeto, esfuerzo y compromiso, podemos reducir las carencias que sufren los niños internados”, afirma. Agrega que los gestos de entrega “pueden cambiar la visión de un niño internado para ayudarlo a crecer sano, sensible y confiado”. “Su realidad es que vive una situación que no logra aceptar: extraña a sus amigos, familiares, mascota y juegos. Como consecuencia, se resiste a los cuidados para su curación”, explica.
La tarea del voluntario es disminuir su sentimiento de hostilidad invitándolo para jugar, sostiene. “Cuando lo abordamos con la ternura que él necesita, nos recibe con ojos asombrados, a veces con una sonrisa y otras, con enojo. Finalmente, decide dejarse atrapar por la diversión”, describe.
La música, las canciones, los cuentos, los juegos o simplemente un globo, pueden cambiar una mirada en un instante. “Y nosotros nos llevamos en pago abrazos conmovedores que no tienen precio”.
Nina señala que el juego es incorporado como actividad necesaria en la niñez para completar un desarrollo integral y es incentivado durante la internación para que ese proceso no se interrumpa.

