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Colocan en Córdoba un stent bioabsorbible

Innovación. Están fabricados con un polímero que se degrada en 30 meses y se convierte en agua y energía. Favorece la fisiología normal de la arteria y evitaría las reintervenciones.

03 de julio de 2014 a las 12:03 a. m.
Josefina Edelstein (Especial)
Colocan en Córdoba un stent bioabsorbible

El paciente quizá no pueda valorar en toda su dimensión el hecho de que a sus 36 años haya tenido la arteria principal obstruida, con posibilidad de infarto y que en un procedimiento rápido se le haya colocado un stent que le devolvió la circulación y del cual no quedará nada en tres años. O, mejor dicho, se habrá convertido en energía y agua que circulan por sus células. El procedimiento se realizó en el Sanatorio Aconcagua, el 9 de junio y fue la primera vez que se colocó en Córdoba un stent bioabsorbible.Hasta ahora se usaban los dispositivos metálicos (convencionales o farmacológicos) que, por su material, permanecen en la zona de la lesión arterial. Su función es la de abrir las paredes de la arteria donde se acumuló una placa de colesterol y permitir que haya espacio para que corra la sangre.Los nuevos stents , en cambio, están fabricados con un material plástico, un polímero similar al que se usa en las suturas y con el paso del tiempo se transforman en ácido láctico y luego, se degradan por el metabolismo celular.La ventaja es, justamente, la de desaparecer y permitir que la arteria recupere su función y repare su tejido sin que haya permanentemente un cuerpo extraño y por ello, a este dispositivo se le llama "terapia de restauración vascular"."Cumple así un ciclo de tres etapas: revasculariza, se reabsorbe y restaura la pared vascular liberándola del enjaulamiento de un implante permanente", explica Alberto Sampaolesi, jefe del Servicio de Cardioangiología Intervencionista del Sanatorio Aconcagua y Jefe del Servicio de Cardiología de la Clínica Universitaria Reina Fabiola.El stent bioabsorbible hace de sostén contra las paredes de la arteria. Contiene una droga que inhibe la respuesta inflamatoria natural ante un cuerpo extraño que se produce en los dos o tres primeros meses posteriores al implante. El stent se habrá absorbido en 30 meses. De acuerdo con los reportes de seguimiento, a cuatro años de su aplicación los stents bioabsorbibles se comportan igual que los metálicos con drogas."Con los stents que permanecen implantados suele haber complicaciones, porque se generan coágulos, se tapan al cabo de unos años o se acumula placa en los extremos y por lo tanto hay que tratarlos nuevamente", dice el cardiólogo.En tanto, con los nuevos, Sampaolesi prevé que en el tiempo habrá menos reintervenciones, se evitarán anginas (dolores) de pecho que eran comunes con los anteriores y en síntesis, se mejora la calidad de vida del paciente. Además, al ser de un material plástico se adecuan a la curvatura de la arteria donde se colocan.

Procedimiento

El paciente tratado es un hombre de 36 años, fumador y con antecedente de padre fallecido por infarto coronario.

Sintió dolor en el pecho ante esfuerzos por lo que se le realizó una ergometría y cateterismo, estudios que permitieron descubrir una obstrucción en la arteria principal (coronaria izquierda).

La implantación bioabsorbible es igual a la de cualquier angioplastia con

stent

convencional o farmacológico.

“La mayoría se hace por vía radial porque tiene menos complicaciones que la femoral (a la altura de la ingle) y es más confortable para el paciente y así fue en este caso”, cuenta Sampaolesi. Se punza la arteria radial (en la cara interna de la muñeca), se coloca un tubo introductor y a través de este se introduce un catéter guía con el cual se llega hasta el nacimiento de la arteria coronaria. Se inyecta material de contraste con yodo y se observa la arteria e identifica el sitio de la obstrucción. Se introduce una guía que atraviesa la obstrucción y por ella se coloca el balón (o globo), que se infla y el

stent

queda implantado. Luego se retira todo.

Al paciente le queda la marca del pinchazo de una aguja en la muñeca. No requiere suturas, se hace con anestesia local y se pone un vendaje compresivo que se retira a las cuatro horas. Sampaolesi realizó el procedimiento junto a Eduardo Sismondi, a Nicolás Zaderenko, del Servicio de Cardioangiología Intervencionista del Sanatorio Aconcagua, y al equipo técnico y de enfermería de ese centro asistencial.

“El paciente era un candidato ideal para recibir el novedoso implante: es joven y las características anatómicas, biológicas y clínicas eran favorables”, explicó Alberto Sampaolesi, jefe del Servicio de Cardioangiología Intervencionista del Sanatorio Aconcagua, quien encabezó el procedimiento.