Aprender a escucharse y a decir no quiero y no puedo
El “hay que” es, para el médico Carlos Presman, uno de los mayores enemigos de la salud en estas fechas complicadas.
El "hay que" es, para el médico Carlos Presman, uno de los mayores enemigos de la salud en estas fechas complicadas. Y es que no sólo "hay que" festejar la Navidad y el Año Nuevo, sino que "hay que" ir a los encuentros con los amigos, los ex compañeros de la escuela, de la facultad, los colegas... Y también "hay que" saludar a todo el mundo, sin olvidarse de participar del amigo invisible. Y también "hay que" tomar coraje para ir al centro o al shopping a comprar los regalos."Este concepto del 'hay que' que instala la cultura, genera una presión muy fuerte vinculada al modelo predominante que exacerba los síntomas de cansancio y desgano, porque se suma a las cuestiones biológicas y subjetivas que también están en danza", advierte. La salida saludable ante esta demanda es tan simple –y tan complicada– como aprender a decir que no."En el ruido del fin de año es importante poder escuchar el propio deseo para poder decir 'no quiero', y a su vez, escuchar al cuerpo para decir 'no puedo', sin que sea la enfermedad la que lo termine frenando a uno". "Lo saludable es correrse de la autoexigencia o de la exigencia que pone la cultura, sobre todo en el tema del consumo. Y saber que nadie pierde a un amigo verdadero por dejar de ir a una reunión", afirma. Y concluye con una verdad de perogrullo, pero que casi nadie tiene en cuenta: "El 31 de diciembre es el último día del año, no el último día de la vida. Por eso, hay un montón de cosas que podemos hacer igual el 2 de enero".

