Actividad médica en la terapia intensiva
El estrés es una respuesta normal del organismo ante estímulos físicos, psíquicos o medioambientales.
El estrés es una respuesta normal del organismo ante estímulos físicos, psíquicos o medioambientales. Se debe a que la persistencia de algunos estímulos produce respuestas biológicas que se perciben inconscientemente como amenazas y generan reacciones defensivas en el organismo. Ejemplo de ellas son la elevación de la presión arterial, depresión o ansiedad, alteraciones digestivas, problemas de sueño, alteraciones en el apetito, cefaleas o palpitaciones, etcétera. El estrés de la actividad médica en terapia intensiva que persiste en el tiempo se encuadra en la expresión "burn out" (ver página 7).
Actividad crítica
La actividad médica crítica (servicios de emergencia, terapia intensiva y/o unidades coronarias) incluye estrés emocional crónico. Es fruto de la atención del enfermo crítico (llamado así por presentar una alteración en la función de varios órganos o sistemas que compromete su sobrevida y convierte a la muerte en una posibilidad cierta). Por la ansiedad y miedo del paciente, no es fácil que establezca un vínculo con el profesional tratante, lo que ocasiona el desarrollo de un mecanismo de protección en los profesionales de la salud. Eso influye de forma negativa en la salud mental del personal médico y de enfermería de áreas críticas y se traduce progresivamente en un desinterés por las obligaciones laborales.
Esta situación puede manifestarse por agotamiento emocional (pérdida progresiva de energía física, psíquica), despersonalización (irritabilidad, pérdida de motivación hacia el trabajo), falta de realización personal (tendencia a evaluarse negativamente) y una disminución cualitativa y cuantitativa de la calidad de prestación. El estrés laboral en terapia intensiva afecta a un 30 a 40 por ciento del personal médico y de enfermería, en ambos sexos por igual, y es más frecuente entre la franja de los 25 a los 35 años.
No existe una condición ideal de trabajo, tampoco se puede “cambiar salud por dinero”. El ejercicio de la especialidad en terapia intensiva está en crisis, las vacantes y puestos de residentes para formación de especialistas no alcanzan a cubrirse.
Esta situación merece un análisis y el planteo de nuevas políticas de salud para este sector. La evaluación deberá contemplar factores contribuyentes a esta realidad: jornadas laborales extensas, falta de motivación, ausencia de reconocimiento profesional y económico de la especialidad, poliocupación médica, y dificultad para realizar una formación continuada que permita la salida con el cese del ejercicio de la actividad critica.
Plan
Combatir el estrés en estas circunstancias no es sencillo. Pero un plan en ese sentido debe contemplar reducir situaciones de sobrecarga, alentar la realización de actividad física programada y la consulta médica oportuna y el cumplimiento de controles médicos laborales periódicos institucionales del personal.
El cambio está en todos lados. Afecta profundamente la tecnología, la ciencia, la medicina, las condiciones de trabajo, las estructuras de empresas, los valores y costumbres de la sociedad, y la única constante que sigue persistiendo es el “cambio”. Como vivimos en la era del cambio, en el “siglo del estrés”, se nos exige una adaptación sin precedentes, pero eso no debe hacernos perder de vista el conocer y modificar factores que influyen en la prevalencia del “burn out” de los profesionales que se desempeñan en el ámbito de la terapia intensiva.
*Jefe de Servicio de Terapia Intensiva (Hospital Nacional de Clínicas) y profesor titular de Clínica Médica (UNC).

