Acceso, calidad y derechos para dar a luz con seguridad
Zulma Ortiz, experta de Unicef, afirma que la atención humanizada contribuye a reducir la mortalidad. Se centra en respetar los derechos de las madres y los niños.
"Las estrategias de reducción de la mortalidad materna no deben estar sólo centradas en los servicios de salud, sino que se deben implementar también por fuera de ellos". La advertencia fue realizada por Zulma Ortiz, especialista en Salud del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) Argentina, durante su paso en Córdoba para disertar en las Jornadas sobre Salud Materna, Estrategias, Acciones y Resultados, que se realizaron a fines de mayo en el auditorio del Hotel César Carman. "No se trata sólo de la vida y de la salud de las mujeres que están devaluadas, sino que en cada muerte materna se juegan discriminaciones y desequilibrios de poder entre géneros, grupos sociales y de edad tanto dentro de los hogares como en la comunidad", enfatizó Ortiz. La experta también señaló que "se debe garantizar a las mujeres la disponibilidad, accesibilidad, aceptabilidad y calidad en los servicios de salud, así como también su participación en los programas y proyectos, para que sean protagonistas activas de sus propios procesos". Acceso en sentido amplio. Al respecto, Ortiz destacó que la accesibilidad "implica un concepto más amplio además de la posibilidad que las mujeres tengan a su bebé en una maternidad" "Supone –advirtió– la no discriminación y el acceso a los medios económicos para poder llegar a ellas, la accesibilidad física a los servicios y el acceso a la información".La especialista también señaló que es fundamental recuperar en forma colectiva "el símbolo de vida que implica una mujer embarazada, para que cualquier ciudadano o servidor público ayude para que llegue a ser atendida en un servicio de salud". Y añadió que los servicios deben estar preparados para recibirla, en el reconocimiento de que la embarazada necesita cuidado y atención personalizada. "Es inadmisible que no haya filas individualizadas para mujeres embarazadas y que no haya conciencia que son dos las personas que tenemos que cuidar. Hay que evitar el síndrome de los escarpines rosas porque en realidad la embarazada y su bebé son pacientes de riesgo", advirtió Ortiz. Maternidades seguras. El modelo de maternidades seguras centradas en la familia (Mscf), es un paradigma de atención perinatal por los derechos de las mujeres y los niños que ya se viene implementando hace 35 años en el Hospital Materno Infantil Ramón Sardá de Buenos Aires. Si bien en sus inicios comenzó con pequeñas intervenciones, después se inspiró tomando la iniciativa Hospital Amigo de la madre y el niño creada por OMS y Unicef, implementada en Argentina en 1994 para promover la lactancia materna en las maternidades.Este modelo de Mscf intenta cambiar la cultura organizacional de la institución. "Se busca promover una atención humanizada, centrada en los derechos de la madre y el niño para mejorar la calidad de atención, y así reducir la morbilidad y la mortalidad materna y neonatal en nuestro país", explicó la experta de Unicef. Para lograr esto es necesario que las autoridades y el equipo de salud de la maternidad estén convencidos y comprometidos con la adopción de este modelo y lo establezcan como una de sus prioridades, señaló Ortiz. Y también es fundamental, según explicó, que el equipo sea capaz de informar a todas las mujeres que se asisten en la institución sobre sus derechos y los de su bebé, así como que la familia asuma un papel protagónico en el cuidado del niño. El bebé con su mamá. Además, las autoridades de la maternidad deben comprometerse a generar los medios necesarios para permitir la permanencia continua de la madre al lado de su bebé. "Es fundamental el reconocimiento de las mujeres y sus familias en la maternidad, y asegurar su ingreso irrestricto en cualquier horario a las salas de neonatología cuando tienen a su bebé internado", recomendó Ortiz. Otro punto fundamental que subrayó la experta y que se vincula a la permanencia de las madres al lado de sus hijos, es contar con un plan de acción para fortalecer las prácticas de promoción y mantenimiento de la lactancia materna. El equipo de salud debe adoptar a su vez prácticas efectivas y seguras, y desalentar el uso de aquellas que no mostraron efectividad o son riesgosas para la madre o el niño. "Los profesionales de la salud tenemos que reconocer que estamos expuestos a fallas del sistema sanitario que pueden dar lugar a daños o hasta la muerte de un paciente", dijo. La reducción de la mortalidad durante el embarazo y el puerperio, es una de los 10 objetivos de desarrollo del Milenio de Naciones Unidas.

