¿Sos víctima del hambre emocional?
Cuando estás triste o nervioso no te importa cuán lejos esté el kiosco: necesitás desesperadamente un chocolate. ¿Te suena?
22 de junio de 2015 a las 02:23 p. m.
No es secreto que muchas veces usamos la comida como un medio para distraernos de la angustia, el nerviosismo o la tristeza. Y por supuesto, cuando nos alimentamos sin tener hambre real, el resultado es la ganancia de peso. Por eso, es importante que aprendas a distinguir entre los antojos que aparecen por una cuestión emocional pasajera, y el hambre de verdad. Un estudio realizado en la Universidad de Texas demostró que existen diferencias entre el hambre físico y el hambre emocional:
1. El hambre emocional comienza repentinamente; el hambre físico ocurre gradualmente.

