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Así nace un Parque Nacional

En las eternas mesetas de altura de Santa Cruz, el flamante Parque Nacional Patagonia abriga un entramado de 300 lagunas rodeadas de vida y pinturas rupestres hasta hace poco desconocidas. Un paraíso natural donde anida el macá tobiano, un ave única en el mundo (descubierta por un argentino en 1974) que ahora lucha por no extinguirse.

20 de abril de 2015 a las 05:32 p. m.
Así nace un Parque Nacional

La selva, la estepa, bosques, yungas y malezales. ¿Por qué el Estado argentino decide un día crear un parque nacional? ¿Por qué declara zona intangible a una fracción de tierra, animales y cielo que a vuelo de pájaro parece inhóspita o extraña?

El primero de todos los parques  –el Nahuel Huapi– fue fundado en 1935 a partir de las 5 leguas cuadradas donadas años antes por Francisco P. Moreno en Puerto Blest (el Estado le había dado como pago estas tierras por sus servicios en la definición de los límites entre la Argentina y Chile). Casi un siglo después, nuestro país cuenta con 43 áreas protegidas en su territorio. La última de ellas fue creada el 17 de diciembre por la sanción de la Ley 27.081 y se llama Parque Nacional Patagonia. Este nuevo refugio natural de la Argentina queda en el noroeste de Santa Cruz. Está atravesado por la hermosa ruta 41, que regala un sinfín de paisajes patagónicos. Podemos acceder al parque desde la localidad de Los Antiguos, o bien por la Ruta 40 desde Perito Moreno.

Sus 52 mil hectáreas están contenidas mayormente en la Meseta del Lago Buenos Aires –la más grande y alta de la provincia–, en un horizonte achaparrado donde se dejan ver cada tanto las lagunas de la región. Son 300 y una auténtica reserva hídrica donde, por estos días, se dirime la suerte del macá tobiano: un ave zambullidora descubierta en 1974 por el naturalista argentino Mauricio Rumboll –exclusiva de este rincón del planeta– pero que ahora está en riesgo crítico de extinción.

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