Vísperas sin indicios
Ni en un sentido ni en otro, hubo indicios. Salvo que por tales se entienda el tono de gesta con el que se refirió a los últimos ocho años de Néstor Kirchner y suyos. Horacio Serafini.
Ni en un sentido ni en otro, hubo indicios. Salvo que por tales se entienda el tono de gesta con el que se refirió a los últimos ocho años de Néstor Kirchner y suyos. O su reconocimiento de la vuelta de los jóvenes a la política y su convocatoria a que emulen el comportamiento belgraniano. A seis días de la definición, la Presidenta acrecentó el misterio. No cabía, por otra parte, contra ciertas especulaciones en contrario, que lo develara ayer: se trataba de un acto institucional, en una fecha patria. Aunque en algún momento de su discurso se olvidara de ello: de dirigirse a los argentinos, pasó a hablarles a los "compañeros". Sucedió así, seguramente, porque los "compañeros" coparon la parada rosarina. La gran mayoría de los 30.000 asistentes, cuantificación de la agencia DyN, eran K. Quizás por eso la Presidencia les ahorró a los dueños de casa los discursos que el protocolo consagra. Sobre todo al gobernador-candidato Hermes Binner. Y también, tal vez por eso, aprovechó al final para que la atención se posara sobre su candidato a gobernador, Agustín Rossi. "Habrían quedado expuestos (incluido el también socialista intendente rosarino Miguel Lifschitz) al abucheo", dijo a este diario un alto funcionario gubernamental que estuvo en el palco. Ni siquiera hizo referencia, la Presidenta, en su discurso, a las menguas del federalismo que un rato antes le había achacado públicamente Binner. ¿Un guiño hacia el que podría ser su contrincante?La incógnita sobre la decisión final persiste. Todavía quedan seis días para el registro de las candidaturas, a la medianoche del sábado, a los que podrían sumarse dos horas de prórroga. Nadie logra explicar en la Rosada las razones de tanta morosidad en oficializar la decisión. Todos coinciden, sin dato alguno que lo avale, que la decisión de Cristina Fernández será ir por otro mandato."No le queda otra", dicen. Aunque las perspectivas no sean tan halagüeñas como las de semanas atrás. Ganar en primera vuelta, según el diagnóstico que hace poco hacía el secretario General de la Presidencia, Oscar Parrilli, le permitiría a la Presidenta negociar desde una posición de fortaleza política con los protopresenciables del peronismo la gobernabilidad hasta las legislativas de 2013. La prospectiva, ahora, está en dudas. Antes de las primarias del 14 de agosto, que en la óptica gubernamental deberían ser un anticipo de triunfo en primera vuelta, hay obstáculos por salvar. El caso Schoklender y el del Inadi amenazan con tener algún efecto en la decisión del electorado porteño. Como el de Santa Fe, con elecciones una semana antes. Segundo, en las preferencias detrás del socialista Antonio Bonfatti, seguido por Miguel Del Sel, Rossi la tiene cuesta arriba. Y finalmente, antes de la interna nacional, Córdoba. El kirchnerismo decidió no jugar oficialmente. Un triunfo de José Manuel de la Sota nada le deberá a la Rosada.El panorama de los próximos 55 días no es promisorio en exceso. No obstante, a Cristina Fernández "no le queda otra" que confirmar que irá por la reelección.

