Urtubey: Sin Cristina, no habrá un liderazgo tan fuerte
El gobernador de salta y precandidato presidencial dice que este año irá por la reelección en su provincia, y tiene previsto participar de la interna del Frente para la Victoria, en los comicios nacionales. En caso de ser presidente, asegura que no les entregará el poder de decisión a los organismos multilaterales de créditos.
Juan Manuel Urtubey prefiere hablar sobre las realizaciones y los pendientes de sus siete años de gobierno en Salta, cuando llegó al frente de un proyecto político que "le puso fin a la hegemonía de una familia (los Romero) de 25 años en el poder", más que de sus aspiraciones como uno de los siete precandidatos presidenciales del Frente para la Victoria (FPV) que aspiran a suceder a Cristina Fernández. Es, de hecho, un kirchnerista singular. Reconoce el liderazgo de la Presidenta, pero propugna una "conducción más colectiva", al igual que difiere de los presidenciables que hacen cotidianos votos de fe kirchnerista para mejor posicionarse hacia 2015. Dice que hay que "negociar" con los fondos buitre y postula la necesidad de relacionamiento con el FMI, sin que ello implique "entrega de soberanía". Confía en que más temprano que tarde pueda haber un "acercamiento" a José Manuel De la Sota, con quien tiene puentes tendidos más allá de lo institucional.Partidario de un "desarrollismo moderno", no descarta ir por su tercer gobierno en mayo próximo (en 2011 fue reelecto con 60 por ciento de los votos), al tiempo que reafirma que irá a las Paso de agosto que viene en el FPV. Basa sus chances en hacer conocer los resultados de su gestión (el PBI per cápita en Salta creció a un ritmo anual de 1,4 por ciento respecto del nacional) y en su condición de "candidato federalista". Sobre el Paseo Güemes, tres cuadras abajo del monumento al héroe independentista del norte argentino, está el clásico Café del tiempo, el lugar del encuentro con La Voz del Interior . Desde una mesa vecina, Rosa Blanca Jimenaes, salteña de ojos-ventana, capaces de abarcar en una mirada al mismísimo cerro San Bernardo, observa la entrevista. Urtubey acostumbra a vestir prendas de gaucho salteño. Así se presentó el martes pasado, cuando encabezó un desfile de casi cinco mil gauchos, por un nuevo aniversario del asesinato de Martín Miguel de Güemes. –¿Qué debería hacerse ante el fallo a favor de los fondos buitres? –Argentina debe hacer escuchar su posición sobre lo que puede hacer. No se puede exigir al país medidas de cumplimiento imposible. Quieren poner de rodilla a una Nación soberana. Pero Argentina debe establecer una mesa de negociación para arribar a las mejores condiciones. Al margen de la discusión sobre jurisdicción, debe hacer valer su soberanía en términos de discusión política. Creo que se va a terminar imponiendo algo que tenga que ver más con la razonabilidad que con los intereses económicos. Siempre se habilita una instancia de negociación. Los acreedores buscan sacar la mayor cantidad de plata posible, nosotros la menor. Esto abre una instancia de negociación, aunque bastante más exigida desde nuestra posición. La única manera de cumplir es sobre la base de negociaciones previas. –¿Cómo evalúa la reacción que tuvo la oposición? –Es una tradicional costumbre argentina aprovechar para beneficio propio cuestiones que deberían ser asunto de Estado. Son miserabilidades propias de la política pensar. –En mayo próximo, habrá elecciones a gobernador. ¿Usted irá por su re-reelección? –En principio sí, pero no está resuelto. Si es necesario que lo sea para que este proyecto político muy plural que construimos en Salta tenga continuidad, lo seré; si no, no. –Pero también irá a las Paso para buscar ser el candidato presidencial del FPV. –No creo en la lógica del "Deportivo ganar siempre", sí en la necesidad de generar proyectos colectivos. Trabajo para colaborar en la construcción de un proyecto colectivo en el país, que tenga que ver con una Argentina federal, de fuerte desarrollo y de valor agregado; un desarrollismo moderno. En ese proyecto, el más competitivo de todos los que aspiramos serlo, será el candidato. Si me toca serlo a mí, lo seré. Si no acompañaré a otro. Néstor construyó un espacio político. El proceso de construcción fue más colectivo que individual. –¿Con Cristina eso desapareció? –Cuando la conducción es tan fuerte, lo colectivo cede frente al liderazgo. Pero lo que viene es mucho más horizontal porque no hay un liderazgo alumbrado nítidamente. Vamos a una conducción mucho más colectiva. –¿Qué lo hace un precandidato distinto de los otros seis kirchneristas? –Yo me resisto a que la discusión del futuro de Argentina tenga como patrón de referencia la política del Puerto. Hoy la elección nacional se está planteando como una especie de interna de porteños, o de bonaerenses. Yo apunto a construir desde una lógica mucho más federal, que nos sentemos a discutir primero proyectos de desarrollo de Argentina. Hasta ahora no escuché a ningún candidato decir qué va a hacer para generar valor agregado para desarrollar una clase media rural más dinámica; que infraestructura se necesita para eso; como darle competitividad a los sectores productivos para dejar de alimentar los grandes cordones de los grandes centros urbanos. Discutir eso es lo primero, no el reduccionismo de tratar de posicionarse diciendo que soy más parecido a esto o menos parecido. –De ser presidente, ¿qué políticas mantendría y cuáles cambiaría? –En términos de estructura y de soporte social, en Argentina hemos dado un paso importantísimo. Ahora hay que generar una logística de energía que permita ser más competitivo, junto con garantizar una política de transporte y de comunicaciones. Sólo así podremos acceder al mercado de capitales, no sólo el sector público sino sobre todo el privado, a tasas razonables. No significa arrodillarse frente al imperio. El sector privado de Bolivia se financia a menos de cinco por ciento y Evo Morales no es servil del imperio. –¿Cómo percibe a la oposición, desde Massa hasta el frente Unen? –Sólo veo que están en contra de nosotros. No he escuchado una propuesta superadora de qué van a hacer en el país. Sólo los escuché decir de qué están en contra. Argentina ya vivió procesos en los que el patrón referencial era estar en contra del Gobierno. –Según las encuestas, Scioli es el principal candidato del oficialismo… –Siempre sucedió eso. El gobernador de Buenos Aires y el ganador de la última legislativa en esa provincia fueron los favoritos hasta que faltara menos de un año para la elección. El resultado, después, fue que ninguno de ellos llegó a presidente. No hay un maleficio sino que se debe a que tienen una mirada diferente del país. Argentina se construye por síntesis de multiculturalidad fuerte. –¿El próximo presidente surgirá de un balotaje? –Yo creo que sí. Eso obligará a que tengamos que hablar mucho más entre todas las fuerzas políticas. –¿Qué relación establecería con el FMI? –Tenemos que conversar absolutamente con todo el mundo. No quiere decir que es entrega de soberanía. No voy a entregar la toma de decisiones a organismos multilaterales ni a grupos económicos y de presión. Pero creo que la Argentina tiene que hablar con todos.
Perfil
Juan Manuel Urtubey nació en la ciudad de Salta, el 6 de septiembre de 1969. Está casado con Ximena Saravia Toledo, con quien tiene cuatro hijos. Es abogado y profesor universitario.
Trayectoria. Fue diputado nacional entre 1999 y 2007, cuando fue elegido gobernador de Salta. Logró su reelección en 2011, con más del 60 por ciento de los votos.

