Una pelea política que ya tiene rehenes
En la Casa de las Tejas, están convencidos de que el kirchnerismo trata de complicarle la gestión al gobernador Schiaretti para presionarlo en la toma de decisiones políticas. Julián Cañas.
Jubilados atendidos por servicios de emergencias, agotados y al borde del colapso físico por las interminables esperas para cobrar sus haberes, son los primeros rehenes de la pelea política que por estas horas reeditaron el kirchnerismo y el gobernador Juan Schiaretti. El faltante de dinero afecta a todo el país, por la imprevisión del Banco Central. Pero en la Casa de las Tejas están convencidos de que hubo una "discriminación" hacia el Banco de Córdoba en el reparto de billetes entre los bancos oficiales provinciales.Las críticas de Schiaretti del miércoles pasado y la áspera respuesta del vicepresidente del Banco Central, Miguel Pesce, marcaron el pico en esta nueva disputa que hace un mes vienen sosteniendo los K y el gobernador.Como ocurre siempre, los gobernantes de turno se pelean y los ciudadanos comunes pagan las consecuencias. En este caso, con la desesperación de conseguir billetes en los últimos días del año.No sería extraño que, dentro de unos meses, los mismos funcionarios que hoy se sacan chispas a través de los medios de comunicación, en el futuro cercano compartan actos de campaña y se cubran de elogios mutuos.Es lo que ocurrió en los últimos tres años entre los Kirchner y Schiaretti. Hubo amor y odio, en una relación tan cambiante como difícil de descifrar.A las supuestas trabas para conseguir efectivo, ayer Schiaretti respondió con una amenaza que hasta ahora sostenía en la intimidad: los comicios provinciales no coincidirán con los presidenciales, como exigen desde la Rosada.El ministro de Gobierno, Carlos Caserio, argumentó que no se puede unir la elección local con la nacional, porque Córdoba tiene aprobada una reforma electoral que no se podría aplicar si se vota el mismo día para gobernador y presidente de la Nación. Esto se sabe desde el momento en que la Legislatura aprobó la reforma política-electoral. Sin embargo, Schiaretti lo oficializó ahora, como una forma de redoblar la apuesta ante lo que considera una ofensiva del kirchnerismo para presionarlo políticamente. En este contexto, ya no parece tan "delirante" –como lo calificó el propio gobernador– la versión que echó a rodar Eduardo Accastello. El villamariense aseguró que Schiaretti se enojó porque la Presidenta le pidió que se postule como candidato a intendente de Córdoba, como una forma de fortalecer las chances electorales del PJ.A esta novela de desencuentros y acuerdos todavía le faltan varios capítulos por escribir.

