Una oposición que no grita ni los goles propios
Los candidatos que responden a la alianza provincial Juntos sacaron el 75%, pero Aguad no pudo ir a festejar.
Si se escribiera un manual sobre cómo dilapidar oportunidades, la que perdió en Jesús María el frente Juntos por Córdoba, que postula a Oscar Aguad como gobernador, insumiría varios tomos y también un gran diván para el psicoanálisis. En esa ciudad, entre el actual intendente Gabriel Frizza, que iba por la reelección con apoyo del PRO, y su rival radical Luis Picat (ex funcionario del propio Frizza) concentraron más del 75 por ciento de los votos emitidos ayer. Las dos expresiones peronistas, a su vez, no llegaron al 20 por ciento.Sin embargo, Aguad se tuvo que conformar con seguir el triunfo de Frizza a la distancia y no salió a capitalizarlo, como manda el más elemental manual de política, respecto de comicios municipales previos a la pulseada provincial.Todos los partidos están anotando de antemano cuáles paradas serán propias, para instalar la idea de un paso ganador. Juntos por Córdoba lo hizo en Marcos Juárez y pretendía hacerlo también en Villa Allende, hasta que la elección se postergó.En Jesús María era más claro aún, porque como se dice vulgarmente, ese frente opositor al delasotismo tenía allí "la vaca atada": ganaba Frizza o Picat, y en cualquiera de los dos casos, podía subirse al carro vencedor.Pero cuando todos esperaban que Aguad se mantuviera prescindente en la pulseada local Frizza-Picat, para luego sacarse la foto con el ganador, durante la campaña expresó que apoyaba a Picat, lo que le granjeó el rechazo del frizzismo y un mensaje –no escrito pero vigente– de que no pisara Jesús María.Unión por Córdoba vio esa torpeza y puso primero, en plena campaña, a Juan Schiaretti a tirarle flores a Frizza, y luego, a saludarlo como ganador anoche.

