Una manera muy creativa de equilibrar las cuentas
Muchos funcionarios consideran que la ordenanza de tope salarial debe derogarse, pero Giacomino sostiene que arriar esa bandera le costará demasiado. Optó por dibujar los números. Virginia Guevara.
Una norma elemental de la administración indica que para bajar la incidencia del gasto salarial hay dos caminos: reducir las erogaciones en ese concepto -salida difícil, si no imposible, en la administración pública- o incrementar los ingresos, de modo que los sueldos representen cada vez menos dentro de la torta general de los gastos.
La Municipalidad de Córdoba el año pasado hizo del objetivo de bajar la incidencia de los sueldos su razón de ser. Por iniciativa del propio intendente Daniel Giacomino, el Concejo Deliberante aprobó en noviembre pasado una ordenanza que establece que en 2009 la partida salarial no podía insumir más del 60 por ciento de los ingresos, que en 2010 el porcentaje debe bajar a 55 y desde 2011 en adelante, los sueldos no pueden comprometer más de la mitad del presupuesto.
Cumplir esa norma se está volviendo una pesadilla para el intendente, que olvidó hace rato cuál era la prioridad que lo desvelaba hace apenas un año. Hoy la prioridad es otra, y además es la opuesta: no tener ningún problema con el Suoem
Entonces, a la hora de aplicar la ordenanza de tope salarial, Giacomino se apartó de la más elemental norma de administración y optó por una tercera vía: en lugar de diseñar una estrategia para poder respetarla, se dedicó a tratar de disimular su incumplimiento por la vía de una contabilidad creativa.
Primero lo hizo tratando de ocultar gastos. Así, la Cuenta General de 2009 fue elevada al Tribunal de Cuentas sin incluir los sueldos de diciembre. Días atrás quedó en evidencia que cuando se incluye esa partida, el gasto salarial del año pasado supera en más de tres puntos el tope fijado por ordenanza.
Ahora, el intendente eligió otro camino: inflar el presupuesto, a los fines de que al crecer la torta, el gasto salarial parezca menor. Así, elevó en 70 millones la estimación de ingresos del segundo semestre, pese a que los del primero estuvieron acorde a los presupuestados.
Todo indica que la maniobra también tendrá corta vida, pero mientras tanto permitiría que el Concejo pueda hacerse el distraído a la hora de aprobar el aumento salarial recientemente acordado con el Suoem -que también beneficiará a los ediles- sin objetarlo por el tope salarial.
Giacomino ya tiene denuncias judiciales por incumplimiento de los deberes de funcionario debido a la violación de esa norma. En el municipio cada vez son más los que consideran que la ordenanza debe ser derogada, pero el intendente considera que el arriar esa bandera tendrá un costo político demasiado alto. La salida más creativa a esa situación parece inscribirse en el terreno de las artes plásticas: el dibujo de los números.

