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Una ley para decir que pagamos

¿La ley soluciona problemas que se han suscitado con la deuda reestructurada y con los títulos en manos de los “holdouts”?

10 de septiembre de 2014 a las 12:02 a. m.
Redacción La Voz
Una ley para decir que pagamos

La de hoy será una de las sesiones más trascendentes del actual año legislativo para la Cámara Baja y para el Congreso de la Nación en su totalidad.

Hoy, el kirchnerismo pondrá toda la carne en el asador para aprobar la ley de “pago soberano” de la deuda externa, una medida creada para intentar sortear los obstáculos dispuestos por el juez neoyorquino Thomas Griesa, quien impide a los tenedores que entraron al canje cobrar sus acreencias, hasta tanto Argentina les pague a los buitres.

Consciente de que la oposición no acompañará la ley –una amplia mayoría se opondrá y unos pocos se abstendrán–, el presidente del cuerpo, Julián Domínguez, la acusó ayer de querer “que el canje salga mal, porque creen que a partir de eso tienen oportunidades electorales”.

No fue todo: Domínguez sentó, en el plenario de las comisiones que dictaminaron sobre el tema, al principal asesor de los bonistas italianos que aceptaron ingresar al canje en 2010, Tulio Zembo.

“Argentina demostró que quiere y puede pagar; depende de todos encontrar la manera de que nosotros podamos seguir cobrando serenamente”, dijo el abogado italiano a los legisladores.

Ahora bien, ¿la ley que hoy por la noche o en la madrugada de mañana será aprobada por el Congreso soluciona los problemas que se han suscitado con la deuda reestructurada y con los títulos en manos de los holdouts? La impresión es que no.

“Este no es un camino de certezas”, concedió ayer Carlos Zannini.

Sin embargo, el poderoso e influyente secretario y el ministro Axel Kicillof remarcaron que lo imperioso para el país es contar rápidamente con un instrumento que le permita poder pagar el próximo vencimiento de la deuda, que opera el 30.

Como el Bank of New York (Bony) está bajo el influjo de Griesa, Argentina necesita otro agente de pagos y no tiene tiempo para correr al Bony de manera prolija.

Para ello, dispuso que su reemplazante sea Nación Fideicomiso, aunque se presente la paradoja de que esta entidad no podrá girar los fondos el próximo 30 a los bonistas que cobran por la ventanilla neoyorquina, porque no opera en Estados Unidos.

Así, lo que hoy se estará votando no es más ni menos que la posibilidad de que Argentina pueda transferir los fondos, pero no de que los bonistas, en su gran mayoría, puedan hacerse de ellos.

Otra confesión de Zannini, ayer frente a los diputados, aclara mejor todo esto: “Necesitamos que la mora quede en cabeza de otro”.