Una integración que ya tiene mayoría de edad
Los resultados de la cumbre sanjuanina le hicieron honor a los 20 años de existencia que el Mercosur cumplirá en marzo próximo.
Enviado especial a San Juan
Los resultados de la cumbre sanjuanina le hicieron honor a los 20 años de existencia que el Mercosur cumplirá en marzo próximo. Conflictos políticos superados o hechos a un lado, permitieron el lucimiento de los acuerdos orientados a avanzar hacia una auténtica unión aduanera.
Un poco de historia. El Mercosur nació como una zona de libre comercio, ratificación de una fórmula en boga desde los años \'60 del siglo pasado en América latina. Pero en la cumbre de Ouro Preto, en 1994, se adoptó la decisión política de orientar al bloque hacia un mercado común, con el paso previo de una unión aduanera.
Dieciséis años después, ayer, en San Juan, tuvo sus primeras concreciones en ese sentido: la eliminación del doble cobro del arancel externo común, la redistribución de la renta aduanera y la aprobación del Código. Aun cuando su aplicación será progresiva, se puso en marcha el objetivo mayor.
Si ese avance resultó posible se debió a la coincidencia política de los gobiernos de los países miembro, incluso con su diversidad.
La negociación insumió los últimos seis años, coincidentemente los de Lula y los Kirchner en el poder. Una sintonía política respecto de cómo concebir la integración que en el camino sepultó el intento de libre comercio del Alca que intentó Estados Unidos.
No son poca cosa los resultados de ayer. De hecho, como consignó Lula, eliminan un escollo (el del doble cobro del arancel), aunque no el único, en las negociaciones con otros bloques, como la Unión Europea.
También señales de mayoría de edad da el Mercosur cuando sella acuerdos de libre comercio con un sentido político de multilateralismo. Al que firmó con Israel hace unos años, sumó ayer el de Egipto, primero con un país árabe.
La coronación de este proceso de mayoría de edad será en diciembre. Allí Lula le dirá adiós como presidente al Mercosur, pero sus ocho años le habrán dejado su impronta a un bloque con un mayor peso político y económico en el mundo.

