Una herramienta moderna para prácticas viejas
Córdoba votará con un nuevo mecanismo, la boleta única. Roberto Battaglino.
Córdoba votará con un nuevo mecanismo, la boleta única, que debería implicar un instrumento más moderno, transparente, de reducción de la incidencia de los aparatos partidarios y, por ende, de mayor facilidad para la expresión de la voluntad ciudadana. Pero como las herramientas no se definen por sí mismas sino por el uso que se les da, la boleta única por ahora es el gran interrogante de nuestra elección de gobernador del 7 de agosto.Es que hay cuestiones que deben reconocerse como avances después de la traumática eclosión del anterior sistema electoral el 2 de septiembre de 2007, tales como los fiscales públicos electorales en cada centro de votación, los agentes públicos previamente capacitados para ser presidentes de mesa, la eliminación de la papeleta electoral distribuida por los partidos, la supresión de la perversa sumatoria con candidaturas múltiples, entre otros. Pero también hay una preocupante improvisación, cuando no mantenimiento de viejas y amañadas prácticas, con la reforma electoral. Prueba de ello es que a sólo dos meses de la votación, los legisladores se reunirán esta semana para "aclarar" algunas cuestiones reglamentarias, operativas y legales del nuevo sistema electoral. Estas dudas aparecen como difíciles de explicar si se tiene en cuenta que el proceso de reforma arrancó ni bien asumió Juan Schiaretti como gobernador. Se creó una comisión de expertos, que propuso una reforma política más amplia, pero que los legisladores oficialistas se encargaron de acotar a un cambio de sistema electoral. Con algunas tramitas incluidas. Como el caso del casillero para votar lista completa, que propende a que el ciudadano vote por todas las categorías de un mismo partido, lo que va en contra del espíritu de la boleta única de darle al elector la mayor libertad posible para su voto. El casillero de voto por lista completa y algunas otras cuestiones de la boleta única aparecen como los grandes interrogantes de cómo las autoridades de mesa deberán interpretar cada papel cuando empiecen a contar voto a voto en esa noche del 7 de agosto, que –según reconocen hasta en la propia Justicia– puede ser bastante larga. Por ahora, el Poder Judicial tiene una profusa campaña de instalación general del nuevo mecanismo electoral, pero sin todavía entrar en la instrucción concreta a los ciudadanos sobre cómo usarlo. La herramienta es nueva, pero varios de los que la implementan e interpretan no. Dineros oscuros. Algunos de ellos fueron los que borraron con el codo la parte de la reforma que establecía límites y controles más estrictos al manejo de fondos de campaña. Suspendieron que haya financiamiento mixto en la campaña, espacios asignados de manera proporcional en los medios audiovisuales y la prohibición que terceros –sin control judicial alguno– contraten espacios de campaña. Por ende, en Córdoba asistiremos a una campaña donde se moverán millones y millones de pesos. Es probable que entre los tres principales candidatos a gobernador gasten 60 ó 70 millones de pesos en dos meses, con un claro liderazgo, como suele ocurrir siempre, del postulante oficialista. Será dinero cuyo origen se podrá rastrear poco. Y si hay un elemento en que todos los expertos coinciden es que los fondos de campaña sin control son el germen donde se incuba la corrupción de las futuras gestiones o la coronación de la de anteriores. Con el agravante de que cada vez más el crimen organizado tiene una participación activa en el financiamiento de candidatos, ya no sólo presidenciales, sino de todos los estamentos. En este punto, se miró para otro lado.

