Una foto que buscan por igual anfitriones e invitados
La elección de Marcos Juárez es el centro de todas las miradas. Los protagonistas de los comicios del domingo parecen ser menos importantes que los poderosos “padrinos” externos.
Marcos Juárez es una mosca flotando en un plato de leche: sobresale y llama la atención por donde se la mire. Los comicios locales del próximo domingo, convocados para nominar al nuevo intendente, anotaron a la ciudad con un fibrón rojo en el calendario como la única parada electoral de este año. Y al mismo tiempo, la convirtieron en centro de todas las miradas y presunciones para el aluvión de convocatorias a urnas que nos espera en 2015.
Bajo esa lupa, todo lo que ocurra con los votos en Marcos Juárez excede largamente el interés local, de la administración concreta de una de las ciudades más ricas del sur provincial.
Hace rato que la pulseada que sostendrán principalmente Horacio Latimori (vecinalismo), Daniel Fragazzini (PJ) y Pedro Dellarossa (PRO-UCR) es motivo de atención para los principales actores de la política provincial, y –en algún caso– hasta nacional.
Todos quieren copar la parada para mostrar lo que ocurra en Marcos Juárez como un posible anticipo del humor social y político para el año que viene.
Se sabe: a todos los triunfos siempre les sobran padres y este caso es el llamador típico para que aparezcan en el abrazo los ávidos de figurar en la foto de ganadores.
También por eso es que, en buena medida, los protagonistas principales (los aspirantes a intendente) pasaron a un segundo plano y coparon las marquesinas sus “padrinos” externos.
Casi que los invitados pasaron a ser más importantes que los organizadores de la fiesta.
Así lo certifican los reiterados desembarcos (de ellos en persona y toda su estructura de funcionarios afines) que desplegaron el gobernador José Manuel de la Sota y el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, en apoyo de Fragazzini y Dellarossa, respectivamente. Latimori, en cambio, se recostó más en el espaldarazo del actual intendente, Eduardo Avalle.
Macri y la UCR esperan obtener en las urnas una bendición a su reciente alianza y los bríos necesarios para intentar expandirla al resto de la provincia.
Todos admiten que un escenario de triunfo aceleraría los tiempos en ese sentido.Por el lado del delasotismo, se juega la parada de retener Marcos Juárez tras la ruptura de su anterior alianza con el otrora imbatible vecinalismo local.Para De la Sota, un triunfo de Fragazzini solidificaría su preeminencia electoral de los últimos años, del mismo modo en que una derrota lo alertaría sobre una inoportuna incursión del tándem PRO-UCR, justo cuando él está apostando todas las fichas a su sueño presidencial.

