Una evocación entre odiosas comparaciones
Ramón Bautista Mestre tendrá hoy un homenaje muy singular a 10 años de su muerte: lo encabezará su hijo, Ramón Javier, quien ocupa el mismo cargo que el fallecido dirigente radical ostentó entre 1983 y 1991. Roberto Battaglino.
Ramón Bautista Mestre tendrá hoy un homenaje muy singular a 10 años de su muerte: lo encabezará su hijo, Ramón Javier, quien ocupa el mismo cargo que el fallecido dirigente radical ostentó entre 1983 y 1991. Las comparaciones no sólo son odiosas sino, en muchos casos, imposibles de realizar por las diferencias de contextos históricos. Así y todo, el actual intendente debe cargar con esa permanente unidad de medición.Es más, los pocos colaboradores que integraron el gabinete del padre y del hijo no dejan de señalar que hay cuestiones recurrentes que tres décadas después la ciudad sigue sin resolver: transporte, residuos, cloacas, tránsito, relación con el personal.La obsesión de Mestre padre por concentrarse en la gestión con la menor comunicación posible ("obras, no palabras") no parece ser estrictamente emulada por su hijo sucesor.Otros dirigentes radicales que estuvieran cerca de los dos procesos remarcan y remarcan en las conversaciones no formales que el exintendente y exgobernador tuvo una posición más rígida en las relaciones políticas que la flexibilidad que le endilgan al actual jefe municipal, en especial en su relación con José Manuel de la Sota. Es más, recuerdan que Mestre como intendente se enfrentaba en todos los frentes con su correligionario gobernador Eduardo Angeloz.Eso sí, Mestre padre no llegó a tener el control que tiene el hijo hoy sobre la estructura partidaria. No obstante, aquella formación era maquinaria gobernante y mucho más poderosa que la actual que aún no recuperó siquiera el papel de segunda fuerza provincial.La gestión del fallecido intendente tuvo una visibilidad clara desde el inicio. El símbolo de haber inaugurado las escuelas municipales a tres meses de asumir en el Palacio 6 de Julio es una marca a la que no se acercaron ninguno de sus cinco sucesores.Cuando la dirigencia radical aportaba datos estos días para redactar el documento que evoca los 10 años de la muerte de Mestre, uno de los asistentes bregó para que quedara muy claro que después de perder la gobernación ante De la Sota en 1999, la muerte lo encontró en 2003 con muchas posibilidades de recuperar ese cargo ante el mismo rival justicialista.A Mestre padre, como le pasó a muchos gobernantes, el juicio de la historia lo absolvió, al menos en parte. Otros, fallecidos o con vida, siguen esperando esa dispensa.

