Una ciudad que cotiza en alza
Villa María concentró visitas políticas en los últimos días. El tercer padrón electoral a nivel provincial y una candidatura en ciernes del intendente potencian el interés.
En apenas ocho días pasaron por Villa María dos jefes de gobiernos provinciales que son precandidatos a presidente, el jefe de Gabinete de la Nación, un precandidato a gobernador, y un senador y un diputado que no descartan aspiraciones.
La ciudad, que además cuenta con tres representantes propios en Diputados (Bedano, Gill y Valinotto), se viene convirtiendo en un paso casi obligado para todo el que “baja” de Buenos Aires tratando de hacer pie en la provincia. Incluso con más frecuencia que otras urbes mayores como Córdoba capital y Río Cuarto.
El aeropuerto Néstor Kirchner ha sido el punto de aterrizaje elegido por la presidenta Cristina Fernández, el vicepresidente Amado Boudou y otros ministros y gobernadores kirchneristas en los últimos dos años.
Hace una semana, y con menos de 24 horas de diferencia, Daniel Scioli y Jorge Capitanich ocuparon la escena política local. El primero, además, bendijo al intendente Eduardo Accastello como su candidato a gobernador, lo que de alguna manera subió la cotización política de la ciudad.
Desde otro rincón, Mauricio Macri, Alfredo De Angeli, Néstor Roulet y Luis Juez confirmaron con su presencia estos días el interés por llegar con su mensaje a la región. Lo mismo hizo el viceministro del Campo de San Luis, Lucas Ros, quien durante dos días se instaló para promocionar la candidatura a presidente de Adolfo Rodríguez Saá.
Ser el tercer padrón electoral de una provincia como Córdoba la vuelve de por sí un objetivo ineludible para cualquier candidato a gobernador o presidente de la Nación. Pero pareciera que hay algo más en esta ciudad que resulta de interés.
Vale preguntarse si la proyección que intenta Accastello, sus vínculos con la Nación frente a un gobierno provincial distanciado de la Casa Rosada, y hasta el reconocimiento de opositores sobre su gestión, inciden también en convertirla en una fruta atractiva para los dientes de cualquier postulante a un sillón político.
De ser así, el desfile de candidatos que se vivió en la última semana sería sólo una muestra de lo que puede llegar a pasar en un año electoral como 2015. Villamarienses, a esperar sentados.

