Una ausencia que preocupa para la gestión
En el primer examen en Diputados, los oficialistas admitieron que extrañaron a Kirchner. Julián Cañas.
Ningún gobernador kirchnerista o más o menos cercano al Gobierno nacional, como es el caso de Juan Schiaretti, lo admitirá en público. Es más, lo negarán de plano si los consultan. Sin embargo, detrás de este firme alineamiento con la Presidenta hay una preocupación que los unifica: temen que, en algún momento, la ausencia de Néstor Kirchner se note en la gestión de Cristina Fernández. Como lo indican los encuestadores, los sondeos de opinión le sonreirán a la jefa del Estado al menos en los próximos dos meses, por el impacto emotivo que causó en mucha gente la inesperada muerte de su poderoso marido.Pero, con el correr de los meses, este efecto se irá diluyendo y comenzarán a aflorar los problemas de gestión, esos que Kirchner se encargaba de resolver o de los que al menos se ocupaba en cada momento.La frustrada aprobación del Presupuesto 2011 en la Cámara de Diputados fue el primer síntoma de que el Gobierno extrañará a Kirchner. Para tratar de suplir la ausencia del ex presidente, cuatro ministros –Aníbal Fernández (jefe de Gabinete), Julio De Vido (Planificación Federal), Florencio Randazzo (Interior) y Carlos Tomada (Trabajo)– gestionaron adhesión al proyecto oficial entre los diputados, pero aquel finalmente fue devuelto a comisión."Hubo demasiados negociadores y nadie sabía quién tenía el poder real de la Presidenta", rezongó un legislador kirchnerista, ante un colega cordobés.Los gobernadores entienden –y de eso habrían hablando Schiaretti y Scioli el viernes último– que a la Presidenta le llevará unos meses acomodarse al nuevo escenario de no tener a su esposo, quien se hacía cargo hasta de las cuestiones nimias de la gestión.De allí que los mandatarios oficialistas estén decididos a estar cerca de la Presidenta e intentar tener un mayor protagonismo.Aun cuando vivía Kirchner, dicen que la Presidenta siempre tuvo un trato especial con los gobernadores. "Tienen experiencia de gestión y fueron votados por la gente", es una definición que se escuchó a la Presidenta. Cuestión que su marido habitualmente no tenía en cuenta y recurría a la caja de recursos para premiar o castigar a los mandatarios provinciales.De última, el respaldo de los gobernadores oficialistas a la Presidenta también está motorizado por un sentido de defensa propia. Como lo suele admitir en público el propio Schiaretti, "si al Gobierno nacional le va bien, nos irá bien a todos".

