Un viaje, un dolor de cabeza
Schiaretti volvió de Israel, con el mismo desasosiego que trajo cuando en enero pasado regresó de Italia. Ahora tuvo que salir poner la cara por el intento de salariazo. Julián Cañas.
"No estuve acá para saber bien qué pasó. Pero lo único claro es que hay que eliminar la ley de enganche", trató de tirar la pelota afuera el gobernador Juan Schiaretti, cuando ayer fue consultado sobre el polémico y fallido proyecto de aumentar casi un 50 por ciento los sueldos de legisladores y funcionarios.
Schiaretti volvió de Israel, con el mismo desasosiego que trajo cuando en enero pasado regresó de Italia. Ahora tuvo que salir poner la cara por el intento de salariazo. Mientras que el verano pasado debió hacer frente al reclamo de los habitantes de la ciudad de Córdoba por los cortes de energía eléctrica.
Los casos tienen características particulares, pero un mismo resultado: un desgaste político del Gobierno que se pudo evitar.
Para ser preciso, los cortes de energía fueron un hecho imprevisto por la rotura de un transformador en Malvina Argentinas. Pero, con el gobernador en Roma, la administración provincial demoró una semana en articular una respuesta concreta a la crispación de los capitalinos por no tener luz en el mes más caluroso del año.
La intención de aumentar los haberes a la cúpula del poder fue otra situación. Se venía analizando desde hacía meses. Se estudió la estrategia política y comunicacional. Pero, por los resultados, hubo otro estruendoso fracaso y un costo político que el gobernador no tenía previsto afrontar en este momento.
Como en el verano pasado cuando regresó de Italia, ahora varios funcionarios, y especialmente legisladores, volvieron a escuchar los airados reclamos del gobernador.
La furia de Schiaretti se funda en que sus hombres en la Legislatura le habían garantizado que el proyecto de aumento tendría el consenso de los opositores.
En buen romance, los parlamentarios disfrutarían de un incremento de 4.500 pesos, aunque compartirían el costo político de aprobarlo, mientras el gobernador se encontraba a miles de kilómetros de Córdoba.
Todo parecía acordado, hasta en los más mínimos detalles. Pero, la información se filtró en los medios de comunicación. Entró en escena Luis Juez, quien obligó a su bloque del Frente Cívico a cambiar su postura y rechazar el aumento. Por su parte, los radicales enmarañados en su propia interna, empezaron a dudar y todo se vino abajo.
Conclusión: los legisladores y funcionarios se quedaron sin el aumento y con una cuota más de descrédito social.
Todo parece indicar que las malas noticias en la Casa de las Tejas no terminarán con el frustrado aumento. Luego de la refinanciación de la deuda que anunció la Nación, el Gobierno de Córdoba se ahorró de pagar alrededor de 1.600 millones de pesos hasta diciembre de 2011, cuando finalice el mandato de Schiaretti.
En ese contexto, el gobernador planificó un final de gestión a puro corte de cintas de inauguración de obras. Eso también robustecería las chances de triunfo del PJ en los comicios del año próximo.
Sin embargo, no siempre la realidad se resigna a los planes optimistas de los gobernantes de turno. El aumento del servicio de agua potable y los reclamos de los gremios estatales, que pretenden más aumento, al advertir que las finanzas públicas están más aliviadas, son cuestiones que ensombrecen el panorama de buenas noticias que venia pergeñando Schiaretti.

