Un Nobel para los que estudian la colaboración
El premio de Economía, para un finlandés y para un británico. Ayudaron a diseñar mejores contratos.
Estocolmo. La especie humana no es la única cuyos miembros son capaces de colaborar entre sí. Pero sin duda la combinación de esfuerzos es lo que le permitió desde cazar grandes mamíferos en los orígenes hasta ser capaz de llegar a la Luna. Los contratos –escritos o no, legales o morales, tácitos o explícitos, heredados o propios, estatales o privados– hacen posible buena parte de esa colaboración. Así que contar con buenos convenios, que limiten la tentación del fraude al socio, al proveedor o al cliente, que alienten el intercambio honesto, es vital para el desarrollo de una sociedad.A esos contratos dedicaron sus carreras los dos ganadores del Premio Nobel de Economía conocidos ayer. Ambos investigan y enseñan en Estados Unidos, pero Oliver Hart nació y estudió en el Reino Unido, y Begt Holmström lo hizo en Finlandia."Las nuevas herramientas teóricas creadas por Hart y Holmström son valiosas para entender los contratos y las instituciones de la vida real, así como posibles obstáculos en el diseño de contratos", explicó la Real Academia Sueca. La entidad los premió por sus distintas contribuciones al campo teórico de los contratos, como por ejemplo, el establecimiento de incentivos, la medición de metas o el estudio de agentes típicos. Las contribuciones de Hart y Holmström, por ejemplo, permiten proponer y evaluar diseños como, por ejemplo, los de un servicio público privado, o los de los ejecutivos de una empresa con sus accionistas. Hart, por ejemplo, también estudió el carácter incompleto de los contratos.

