Tras una década, Tamse apura su retiro
Representa un 40% del esquema de transporte colectivo de pasajeros que Mestre someterá a licitación. De sus filas saldrá la mitad del personal para las nuevas prestatarias. Al municipio le dejará deudas millonarias por juicios e impuestos impagos.
Paradojas del destino. La empresa municipal Tamse vio la luz a mediados de 2002 como consecuencia directa del fracaso en la implementación del nuevo servicio de transporte urbano que licitó el entonces intendente Germán Kammerath y que incluyó deserciones de prestadores privados que habían ganado corredores.
Una década después, la estructura de Tamse (sobre todo en personal) será un insumo determinante para la nueva licitación, que el actual intendente Ramón Mestre espera poner en marcha en los primeros meses de 2013. Tamse desaparecerá, pero no porque se la privatice, sino porque se replanteará todo el sistema actual (con concesiones ya caducas y en situación de prórroga), del cual esa firma es sólo una parte, aunque importante: sirve a un 40 por ciento de los usuarios.Su situación diferencial radica en que prácticamente no hay chances de que subsista ninguna estructura de Tamse "residual" –como sí ocurrió con Crese, la encargada de limpiar la ciudad–, y también porque las dos prestatarias privadas del sistema, Coniferal y Ciudad de Córdoba, se descuenta que pulsearán por seguir en el sistema. El "barajar y dar de nuevo" no sólo incluirá nombres de concesionarias; también se revisarán corredores, líneas y modalidades de prestación. En retirada. En la cuenta regresiva para la licitación, las autoridades de Tamse dicen haber trazado un esquema de inversiones para garantizar que la firma se mantenga operativa hasta que se instrumente el nuevo sistema (ver Licitarán la compra de 25 coches cero kilómetro). Mientras tanto, ¿qué dejará Tamse? Su presidente, Alberto Giménez, asegura que por lo pronto ya se logró frenar el crecimiento geométrico de los subsidios que demanda a la Municipalidad para poder funcionar; que se ajustó en el margen posible la planta de personal; y que se regularizó la relación con los proveedores."Le dimos a Mestre previsibilidad. Hoy puede saber cuánto gastará en Tamse hasta la licitación", resumió Giménez.La empresa tiene una flota que en su totalidad es propia, con una antigüedad promedio de siete años. En buena medida, son los coches que se compraron promediando la gestión de Luis Juez, aunque en muchos casos, el uso intensivo y la falta de mantenimiento los sacó de circulación mucho antes de su vida útil promedio.Giménez calculó que Tamse podrá traspasar a los futuros prestatarios no más de 50 de los 300 buses con que cuenta hoy (220 están operativos). Así, se descuenta que los nuevos concesionarios deberán comprar una gran proporción de su flota cero kilómetro, porque difícilmente el pliego de licitación vaya a admitir unidades con más de cinco años de uso. Para hacer dulce. En el plano de los recursos humanos, la situación es totalmente diferente, porque ya el marco regulatorio del nuevo transporte asegura la continuidad laboral de los actuales empleados. El sistema tiene 3.387 trabajadores, de los cuales 1.682 son de Tamse y con algunas "particularidades": solamente la mitad de ellos son choferes; el resto se reparte en tareas administrativas, mantenimiento y taller. El desbalance es notorio. En las empresas privadas, la proporción considerada "razonable" de choferes ronda el 75 por ciento de la plantilla total.Una muestra del absurdo: Tamse tenía unos 60 agentes dedicados a la administración de los cospeles. Con la reciente eliminación de esos medios de pago, hubo que reciclar a esos trabajadores. Para la misma tarea, Ciudad de Córdoba dedicaba 15 agentes.Por otra parte, la planta de personal de Tamse tiene un alto promedio de antigüedad (se conformó con los recursos humanos que fueron quedando de las sucesivas quiebras de empresas privadas) y las posibilidades de reducirla son muy acotadas.Un retiro voluntario abierto por Giménez muestra 25 bajas ya concretadas y otras 50 en trámite, con lo que se espera redondear un centenar de empleados menos a fin de año. También hubo un fuerte achique por la baja de una cooperativa de trabajo encargada de limpieza y seguridad, que sumaba otros 70 empleados.Otro ítem muy llamativo es la gran cantidad de carpetas médicas. Giménez asegura que ahora "bajaron bastante" pero admitió que llegó a haber hasta 200 por día, lo que implica casi un 12 por ciento de la plantilla, cuando lo normal es que no se supere el siete por ciento. Esa realidad es la antesala de posteriores demandas por incapacidad y juicios laborales, que en la empresa municipal de transporte han sido casi un deporte.En condiciones normales Tamse necesitaría para funcionar unos 1.300 empleados, pero la realidad marca que tiene 1.682. La absorción de esos trabajadores por el futuro sistema sigue siendo una de las grandes incógnitas –y condicionantes– de la licitación que viene. Lo mismo que pasó en 2001 y dejó secuelas por varios años.Ya en 2004, Juez debutó en el municipio buscando un crédito para pagar el retiro voluntario de 400 choferes que habían quedado fuera del sistema.

