Todos contra todos, en una sesión bochornosa
Según un legislador peronista disidente, ni en el tratamiento de las retenciones a la soja hubo tantas “desprolijidades” como en este tratamiento de la ley de Presupuesto. Mario Fiore.
Pareció un reality show , como el que Marcelo Tinelli brinda noche a noche por televisión. El jueves a la madrugada, la Cámara de Diputados escenificó un espectáculo bochornoso, con tensión, gritos y mucha sobreactuación. Elisa Carrió pasó por el recinto dos de las 14 horas que duró la agotadora sesión, pero estuvo justo para evitar que el oficialismo obtuviera una inesperada victoria y sancionara el Presupuesto 2011 con la ayuda de algunos opositores.A fuerza de denuncias, primero a través de los medios contra la UCR (acusó al bloque radical de repetir el Pacto de Olivos con el peronismo) y luego desde el recinto y con los hechos consumados, la enemiga número uno del kirchnerismo develó el tráfico de influencias que reina en todas las negociaciones de las leyes clave. Pero lo hizo, eso sí, como si el fin del mundo estuviera a la vuelta de la esquina, avisándole a la presidenta Cristina Fernández que, tras la muerte de Néstor Kirchner, "la época de la prepotencia terminó" y que deberá negociar. Aunque Kirchner sólo ocupó su banca en dos oportunidades, la ausencia de quien fuera el hombre fuerte del Gobierno se sintió en demasía, tanto para oficialistas como para los opositores que, tras la muerte del ex presidente, ya no tienen un elemento que los aglutine. El kirchnerismo se desbocó con todo tipo de ofrecimientos a fin de conseguir los votos que le faltaban. El desmadre llevó a que operaran sobre los diputados opositores ministros nacionales (se mencionó a Julio De Vido, Julián Domínguez y Carlos Tomada), los popes de la bancada K y algunos gobernadores urgidos de recursos nacionales. Todos al mismo tiempo. "Ni siquiera en la sesión de las retenciones sojeras –que el kirchnerismo ganó por seis votos– hubo tantas desprolijidades", dijo el peronista ultracrítico Enrique Thomas, mano derecha de Felipe Solá. Pero la desesperación K también desnudó a una oposición fracturada y desorientada. Hubo divisiones en la UCR, y el PRO entró en una fuerte crisis interna.

