Sin corte, exigencias para Cristina y Mujica
Amenazan volver a cortar si no hay monitoreo conjunto. Hubo poca gente, después de la dividida votación del jueves. Enviado especial.
Al cabo de un acto que los gualeguaychenses ya inscribieron como histórico, fue levantado ayer el corte de la ruta internacional 136, que comunica a esta ciudad entrerriana con Fray Bentos, en el marco de la tregua por 60 días que decidieron los asambleístas en la dilatada lucha por la construcción y funcionamiento de la pastera UPM, ex Botnia.
Una primera curiosidad: mañana se iban a cumplir tres años y siete meses de bloqueo interrumpido de ese paso fronterizo a Uruguay, cerrado por un piquete el 20 de noviembre de 2007. Otro dato distintivo da cuenta de que la concentración de ayer reunió apenas a unos 400 vecinos, una cifra similar al número de votos que el miércoles decidió -por un ajustado margen-levantar el corte por dos meses y mantener el campamento a un costado.
Tanto en el documento que se leyó durante el acto, como las declaraciones de los asambleístas a los medios de prensa congregados en el paraje de Arroyo Verde coinciden en el reclamo que dio origen a la protesta: el desmantelamiento de la pastera y su relocalización en otra zona uruguaya.
Les tiraron la responsabilidad de controlar el monitoreo sobre los posibles contaminantes de la megafactoría finlandesa a los presidentes rioplatenses Cristina Fernández y José Mujica. "Nuestro reclamo sigue en pie; le pedimos a Cristina y a Mujica que no nos traicionen porque dentro de 60 días volveremos a la ruta", arengó a la concurrencia Roberto Marchesini, quien cobró notoriedad por ser quien coordinó la tumultuosa reunión que hace cuatro días resolvió bajarse de la ruta.
La proclama exige a los gobiernos de Argentina y de Uruguay que "den a conocer públicamente las conclusiones científicas del grupo técnico argentino sobre la contaminación probada en UPM-Botnia y en el río Uruguay"; además, puntualiza a modo de advertencia: "Permaneceremos al costado de la ruta, expectantes, y seguiremos con nuestras acciones dirigidas a ratificar nuestro reclamo permanente, conscientes de que Botnia es ilegal, contamina, y que debe irse de la cuenca del río Uruguay".
El primer auto. Un centenar de cronistas, camarógrafos y fotógrafos le apuntaron al primer vehículo ubicado en la fila para pasar tras el levantamiento formal de la barrera: esa "distinción" se la llevó un Renault Mégane ocupado por una mujer uruguaya y un hombre argentino, residente en la localidad bonaerense de Avellaneda. Pese al barullo y los aplausos, la pareja se tuvo que volver desde la Aduana -distante unos 25 kilómetros de Arroyo Verde- porque el conductor no tenía en regla los papeles del seguro del rodado. Una fama efímera y frustrante.
Si bien el documento no contiene alusiones directas a Cristina Fernández ni a su par uruguayo, Marchesini se encargó, tras la lectura del documento, de responsabilizar a la Presidenta y a Mujica por un eventual fracaso del monitoreo prometido como moneda de cambio para bajarse de la ruta. "Esperamos hechos concretos que satisfagan nuestros reclamos. No nos resignamos y seguimos repitiendo: fuera Botnia del río Uruguay, por ilegal y contaminante", subraya la proclama. Marchesini le añadió otro condimento que levantó aplausos: "Esperamos que Cristina y Mujica no nos traicionen, como hicieron Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez".
La escasa concurrencia (estas manifestaciones antipastera llegaron a reunir a miles de personas) dejó al desnudo las divisiones que han quedado en el pueblo de Gualeguaychú tras la decisión de flexibilizar la lucha con el levantamiento del corte de la ruta. "Los que no vinieron son los que votaron en contra. Pero, de todos modos, esperábamos mucha más gente", se sinceró ante este diario uno de los líderes de la Asamblea.

