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Se disipa el miedo y vuelve la tranquilidad

No hubo nuevos intentos de saqueo. Gendarmes y policías, en la calle. La actividad comercial fue normal.

08 de diciembre de 2013 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Se disipa el miedo y vuelve la tranquilidad
Presencia. Un móvil de Gendarmería, ubicado ayer al mediodía en el súper Vea de avenida Fuerza Aérea. Los efectivos de esa fuerza custodian villas, especialmente de noche (La Voz/Raimundo Viñuelas).

Con la dosis de paulatina tranquilidad que sucede al vendaval. Así vivió la ciudad de Córdoba la noche del viernes y la madrugada de ayer, tras la furia de los saqueos que se propagaron en todos los rincones el martes y miércoles, y que luego, en las horas subsiguientes, tuvieron replicas basadas más en el temor que quedó instalado entre los vecinos que en nuevos hechos concretos de daño y robo vandálico. Una recorrida efectuada por este medio por algunas de las zonas que fueron puntos calientes de la protesta permitió corroborar ayer a la mañana, y luego a la tardecita, que lentamente vuelve la normalidad y se calman los ánimos. Claro que se trata de una "normalidad" muy particular: con custodia policial exacerbada y fuera de lo común, y relaciones sociales que no volverán a ser lo que eran al menos por un largo tiempo. De compras La habitual dinámica comercial de los sábados se expresó a pleno, con locales abiertos y mucho movimiento de gente (en la peatonal, fue día de compras navideñas), tanto en el microcentro como en los barrios. A las 21, numerosos negocios de San Vicente, avenida Fuerza Aérea y Argüello (algunas de las zonas más afectadas por los saqueos) seguían abiertos. La excepción estuvo dada por los propietarios de comercios que sufrieron daños graves o que se quedaron directamente sin mercadería y no están todavía en condiciones –algunos no lo estarán por mucho tiempo– de abrir sus puertas.Ese panorama se verificó, por ejemplo, en la en la vía comercial sobre avenida Donato Álvarez (Argüello) y también en el sur, en barrios como Villa El Libertador y Comercial. Las principales calles de esos sectores mostraban el hormigueo habitual de vecinos y consumidores, como si nada hubiera pasado allí. Desde la Policía también se indicó oficialmente que la noche del viernes fue "muy tranquila" y que no se registraron nuevos intentos de saqueos, ni incidentes."Sí seguimos recibiendo bastantes llamados en el 0-800 de parte de vecinos que aportan datos sobre dónde hay guardado material robado durante los saqueos", precisaron desde la fuerza. En los últimos tres días, la Policía llevó adelante centenares de allanamientos en pos de recuperar elementos robados. A bajar un cambio Hay varios factores que explican el apaciguamiento de los ánimos en las calles. Obviamente que el primer eslabón fue el regreso de la Policía a las calles, tras haber obtenido los uniformados la mejora salarial que demandaban, y que desencadenó todo el conflicto el pasado martes.A eso sumó desde el jueves por la noche el desembarco en la ciudad de dos mil gendarmes, previó acuerdo institucional y político entre la Provincia y a la Nación, que hasta allí se venían peleando en la cubierta del Titanic, y ninguna de las dos jurisdicciones hacía lo que tenía que hacer.Los gendarmes fueron asignados a patrullajes en villas, centros comerciales y avenidas principales, en una tarea complementaria a la de los policías. "Anoche (por el viernes) estuvimos en Villa El Libertador. Estuvo todo tranquilo", indicó ayer al mediodía un gendarme apostado en el frente del súper Vea de avenida Fuerza Aérea al 2200. Ese local fue, junto con el Dexter contiguo, foco de ataques y saqueos en las horas más calientes del miércoles.La unidad de Gendarmería no estaba en servicio, sino comprando mercadería para la base operativa instalada en los predios militares de Camino a La Calera. Esa esa zona, en inmediaciones de El Tropezón, el desfile de ida y vuelta de móviles con gendarmes era continuo.De todos modos, los gendarmes están saliendo a la calle preferentemente en la tarde-noche. Y tal asignación no es casual. En los últimos días, la paranoia y el temor se apoderaron de muchos vecinos y comerciantes, que bajaban las persianas de sus negocios apenas empezaba a caer el sol. La oscuridad se asociaba a una nueva posibilidad de ser víctimas de pillaje.La ministra de seguridad, Alejandra Monteoliva, y también fuentes policiales coincidieron en señalar que ese estado de alteración cedió bastante.

De a poco

En Argüello. Zulema Chiaij tiene una verdulería en avenida Donato Álvarez al 8200. Ayer, a las 20.30, su negocio permanecía abierto y se la veía tranquila. Pero dijo: "A pesar de que anoche vimos a la Policía y la Gendarmería, hasta las 4 no me fui a dormir. Nunca vivimos algo así". Su negocio no fue saqueado, pero el de sus vecinos sí. "Mi hija de 9 años ahora escucha una moto y se sobresaltada en la cama. Me dice: 'Mamá, así no me voy a poder dormir'".