Rossi: un jesuita cercano al Papa y a los enfermos
El arzobispo de Córdoba tiene una amplia formación teológica y desde 1992 es el sostén de la Fundación Manos Abiertas.
El padre Ángel Rossi nació el 11 de agosto de 1958 en la ciudad de Córdoba. En 1976 entró en el noviciado de la Compañía de Jesús y recibió la ordenación sacerdotal en 1986. Desde diciembre de 2021, es arzobispo de Córdoba.
Es licenciado en Teología Espiritual en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y realizó su tesis sobre “El discernimiento espiritual en San Ignacio”, según publica la Agencia Informativa Católica.
Fue rector de la iglesia Del Salvador, en Buenos Aires, entre 1990 y 1992, y abrió allí el Hogar San José para personas en situación de calle.
En 1992 creó la Fundación Manos Abiertas, destinada a brindar ayuda a personas pobres y vulnerables, con centros de asistencia en 10 provincias de la Argentina.
Entre 1992 y 1995 fue maestro de los novicios de la Compañía de Jesús, y desde 2013 fue superior de la comunidad de la Residencia Mayor en Córdoba, hasta 2019.
Rossi ha publicado numerosos libros y ensayos, como autor y coautor, entre los cuales se destacan Semillas de Cielo y Tierra (1997); Teresa (1999); Pequeños gestos con gran amor (1999); Educar es difícil, posible y bello (2002); Una Iglesia para el nuevo milenio (2002); Peregrinando con el corazón lleno de rostros (2003); Espérame y vamos juntos (2007); Testigos de su belleza (2008); El secreto de la belleza (2017); Cuidar al Pastor (2017), y Pinceladas brocherianas (2017).
Actualmente es consejero de la Provincia Argentino-Uruguaya de la Compañía de Jesús, con sede en la Residencia Mayor de la Compañía en Córdoba, y coordinador del Equipo Misionero Itinerante y asistente espiritual de Manos Abiertas.
Esa fundación es la expresión más cabal de Rossi. Tiene 11 centros de acompañamiento de personas con problemas de salud, niños, adultos, enfermos terminales y personas con patologías infectocontagiosas. Además, realiza tareas vinculadas a la educación, a la promoción social y de acompañamiento espiritual y a personas que viven en soledad.
Manos Abiertas asiste a más de cinco mil personas por mes y tiene unos tres mil voluntarios en todo el país. Desarrolla 67 programas de asistencia.

