Respaldo implícito del Mercosur a las retenciones
Se aprobó el Código y se avanzó en la unión aduanera. Acuerdo Cristina-Mujica. Horacio Serafini, enviado especial.
Enviado especial
San Juan. La presidenta Cristina Fernández logró la convalidación implícita del Mercosur a su política de retenciones, con la aprobación del demorado Código Aduanero que profundiza la unión aduanera regional.
La "bendición" llegó en un momento oportuno para el Gobierno. Sucede cuando la oposición legislativa y el sector agropecuario pusieron en marcha una ofensiva para reducir y eliminar según los casos las retenciones a partir de la caducidad de los "superpoderes" el 24 de este mes.
Una reunión cara a cara en un cuarto intermedio del plenario de presidentes de la 39 cumbre del Mercosur realizada aquí, entre Cristina Fernández y el uruguayo José "Pepe" Mujica, a la que se sumaron luego sus respectivos ministros de Economía, permitió destrabar a último momento el único punto pendiente del Código: los derechos de exportación, o retenciones. La Presidente había sido el único mandatario en hacer referencia a que estaba pendiente su aprobación cuando abrió la cumbre.
Hasta entonces, Uruguay había sostenido su oposición a la inclusión de las retenciones dentro del corpus de 200 artículos del Código, en base a la prohibición constitucional del uso de los mismos. La incorporación de los derechos de exportación, en cambio, eran impulsados por los otros tres miembros del Mercosur, aunque sólo Argentina los aplica.
Finalmente se encontró una formulación general, como suelen saldarse estos diferendos, en el texto que se incorporó al Código. La Presidenta no quiso informar cómo quedó el texto, al tiempo que desconoció la diferencia con Uruguay. "Saldamos las diferencias entre los cuatro con diálogo y consenso y se encontró una fórmula", se limitó a decir en la conferencia de prensa final.
Pero según dijo a este diario el subsecretario de Integración Económica de la Cancillería, Eduardo Sigal, el artículo señala que el Código "no aborda la cuestión de los derechos de exportación, pero reconoce los preexistentes a la sanción" del mismo". Traducido: Argentina podrá seguir aplicándolos, pero no podrán hacerlo los otros tres que no los aplican.
De todos modos, lo que se aprobó ayer es sólo el corpus del Código. Resta por determinarse el cronograma de su aplicación progresiva y su ratificación legislativa por cada país, ya que se trata de modificaciones impositivas.
La aprobación del Código terminó por coronar otros dos resultados ya previstos, que por primera vez significan una profundización de la unión aduanera: la eliminación del doble cobro del arancel externo común (Aec) y la consiguiente redistribución de la renta aduanera para compensar la pérdida de ingresos que, por la primera medida, tendrá Paraguay en tanto país mediterráneo. La aplicación de ambas decisiones será progresiva, con un cronograma que en el caso del doble cobro del Aec se extiende desde 2012 hasta 2019.
La ausencia de conflictos políticos bilaterales como el que durante los últimos cinco años protagonizaron Argentina y Uruguay (el diferendo Caracas-Bogotá se trasladó a la Unasur), permitió un clima de "buena onda" entre los mandatarios de los países miembros (Cristina, Lula de Silva, Fernando Lugo y Mujica) y los asociados (Sebastián Piñera, o "Piñeyra", como insistió en llamarlo la Presidenta, y Evo Morales).
De "extraordinario, fantástico, que pone a todos muy contentos", insistió en definir el resultado de la cumbre Lula, el más veterano de los asistentes, que recibió de Cristina la presidencia semestral del Mercosur y anticipó que la cumbre de diciembre será en Foz de Iguazú.
No dejó de estar en lo cierto. Además de esos avances hacia la unión aduanera, se aprobó un acuerdo de libre comercio con el primer país árabe, Egipto, como se lo había hecho con Israel. Y se aprobaron proyectos de integración productiva por casi 800 millones de dólares.

