Que el costo político lo paguen los otros
En su etapa de “sintonía fina”, la desesperación del gobierno K por no perder respaldo lo lleva a violentar fronteras institucionales, con tal de que los costos políticos del ajuste los paguen los demás. Adrián Simioni.
En su etapa de "sintonía fina", la desesperación del gobierno K por no perder respaldo lo lleva a violentar fronteras institucionales, con tal de que los costos políticos del ajuste los paguen los demás. El caso del subterráneo porteño y de las líneas de colectivos que empiezan y terminan en la Capital Federal es conocido y obvio (para los interesados, www.lavoz.com.ar/blogs/para-cuando-trenes-Scioli ). Lo de Epec y lo de EPE –su gemela de Santa Fe– es similar. Justo cuando a la Nación no le queda otra que desmontar la irracionalidad de los subsidios al costo de la energía que dejó crecer bajo la alfombra durante ocho años, resulta que a Epec y a EPE se les ocurre subir sus propias tarifas, por distribuir la luz.El ministro Julio De Vido debe haber maldecido al enterarse de que Epec y EPE se le anticiparon y se apropiaron de la "capacidad de resignación" de los usuarios para aceptar aumentos. Para cuando lleguen las subas por el costo de la energía –de mayor impacto y alcance nacional–, los clientes no distinguirán entre una y otra cosa. Sólo sabrán que, por tercera vez en meses (la suba de Epec se desdobló en dos), les meten la mano en el bolsillo.Ante eso, la Nación no tuvo mejor idea que prohibir las subas de Epec y EPE. Pero resulta que no tiene jurisdicción para hacerlo. Los funcionarios de De Vido deberían visitar su propia página de Internet, donde está la del Ente Regulador Nacional de la Electricidad (Enre). Allí está claro que la Nación sólo puede regular la actividad de Epec como generadora y no como distribuidora. No puede fijarle su tarifa.Esto no equivale a negar las ineficiencias de Epec, sobre las que, por cierto, no se hizo nada durante los años de vacas gordas, en los que también se barrió todo bajo la alfombra y en beneficio de las corporaciones que la dominan. Pero es algo que incumbe a los cordobeses.

