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Que el ciego caiga sobre ellos

La producción automotriz y la construcción han 
dejado de propulsar el empleo como 
antes. Edgardo Moreno.

09 de julio de 2012 a las 12:03 a. m.
Que el ciego caiga sobre ellos

La Presidenta conoce como pocos que un día el poder termina. En una madrugada que jamás podrá olvidar, lo vio desfallecer a su lado. Nadie podría enseñarle que todo verdor perece. Sin embargo, no es ese el desafío del presente para su construcción política. Es otro: comprender que no siempre el final del poder puede coincidir con la muerte. Ahora que la realidad económica amenaza con dientes desparejos, el oficialismo reacciona siguiendo aquel consejo que Antonio Gramsci anotó en sus cuadernos de la cárcel sobre la sabiduría de los zulúes: es mejor avanzar y morir, que detenerse y morir. La preocupación oficial se justifica. Ya no es sólo el dólar encabritado. Ahora son señales más inteligibles de la economía real. La producción automotriz y la construcción han dejado de propulsar el empleo como antes. Los indicadores de consumo ya no exudan el optimismo de otros tiempos. Si había alguna duda de que la recuperación salarial padece todos los días la inflación, la YPF estatizada en los días esplendentes del cometa Kicillof hizo su contribución a la certeza: debutó en los surtidores con su primer aumento, nacional y popular.La recaudación de impuestos crece ahora por debajo del nivel general de precios. No hay administrador de gestiones distritales que deje de mencionar por lo bajo la inminencia de algún mecanismo local de consolidación de deudas. Estaba previsto que la economía desacelere, pero asoma el temor de una retracción.Ante la mirada de las mayorías, la reacción del Gobierno ha sido intentar medidas que deberían promover actividad y consumo. El plan de créditos hipotecarios, la tarjeta de beneficios para jubilados. Iniciativas que, sin embargo, se desvanecen en una instrumentación chapucera. Anuncios que borran anteriores anuncios.Pese a esta fragilidad, el oficialismo aplica en la gestión política la versión zulú del nunca menos . Confirma así su sentido de la audacia; pero también refleja un diagnóstico angustiado ante los desarreglos de la economía y los recursos políticos para la construcción de consensos.El mundo y su crisis –refiere el nuevo relato– se desplomará sobre las cabezas. Sobre todo las ajenas. A Daniel Scioli, uno de los pilares de su último suceso electoral, la nueva ortodoxia le reserva ahora el sitial de los indeseables. Si quiere proponerle esponsales al 2015, trabajará para que llegue célibe. Como el obispo Lugo. ¿Fue un empeño similar el que enmudeció a los diputados kirchneristas votados en Córdoba cuando el jefe de Gabinete negaba en el Congreso los compromisos por obras que se hicieron en la provincia?Ante las tribulaciones, el mismo Abal Medina organizó un panel para promover la re-reelección. La liebre saltó desde el flanco: "Dicen que debe actualizarse la Constitución conforme a esta generación; pero los constituyentes del 94 están todos en funciones. En el Ejecutivo, en el Legislativo y en la Corte", disparó Ricardo Lorenzetti. A los que apuestan con tanta intensidad a las perpetuidades, una reciente encuesta cordobesa les podría aportar un dato interesante. Por primera vez en años, le encomendaron a los alquimistas sondear de nuevo la realidad política de alguien que marcó como pocos el escenario local. Por cada cordobés que expresa una opinión negativa de Eduardo Angeloz, otros dos lo juzgan bien. Quien fue tres veces gobernador, al fin estaría obteniendo una sentencia ciudadana más benévola. Pero un hecho no menos relevante es que, ahora, más de la mitad de la población dice desconocerlo. Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar. El resto es literatura.