Promesa de unidad en el recordatorio del Cordobazo
Los referentes de las dos CGT provinciales coincidieron en buscar la unificación de las centrales obreras. Se conformó una comisión para avanzar en ese sentido.
El compromiso de unidad de las dos CGT, que desde hace varios años conviven en Córdoba, fue asumido ayer por la dirigencia de ambas centrales sindicales durante el acto conmemorativo del 41º aniversario del Cordobazo, que se realizó en la ciudad de Córdoba.
Juan Leyría, quien junto al legislador Augusto Varas y la diputada nacional Carmen Nebreda conduce la Confederación General del Trabajo Rodríguez Peña, destacó que "la mejor conmemoración que se puede hacer a los dirigentes del Cordobazo es lograr la unidad del movimiento obrero provincial".
En ese sentido, dijo que "se está trabajando para que haya una sola CGT, sin distinciones y que el interés del movimiento obrero esté por encima de cualquier interés político".
Por su parte, el titular de la CGT Regional Córdoba, Omar Dragún, el titular del Smata que también participó del acto, confirmó que se conformaron comisiones de trabajo para avanzar en la "unidad" de ambas CGT y pronosticó que "seguramente en el 42º aniversario del Cordobazo vamos a estar en este mismo lugar con una sola CGT".
También se anunció que están avanzadas las gestiones con el Gobierno provincial para recuperar la sede de la CGT que, en 1974, fue expropiada por el interventor federal Raúl Oscar Lacabanne y se encuentra ubicada en Vélez Sarsfield 137, donde hoy funciona la Lotería de Córdoba.
En el recordatorio del Cordobazo, que se realizó frente a la ex sede de la CGT, se entregaron plaquetas recordatorias a los familiares de los sindicalistas Atilio López, Agustín Tosco, Elpidio Torres y Raúl Ferreyra, quienes fueron los principales impulsores de ese movimiento que ocupó las calles de Córdoba el 29 de mayo de 1969.
El Cordobazo se extendió hasta el 30 de mayo y se originó cuando el régimen dictatorial de Juan Carlos Onganía, que gobernaba el país, comenzó a implementar medidas económicas en detrimento de los derechos del trabajador.
Onganía desactivó entonces la Comisión del Salario Mínimo, Vital y Móvil, congelándose la gran mayoría de las remuneraciones; suspendió personerías gremiales; impuso medidas represivas para las huelgas y conflictos sindicales; intervino las universidades y disolvió los partidos políticos.
Las protestas de obreros, estudiantes y de los partidos políticos se suceden en todo el país, con respuestas represivas del régimen dictatorial.
En el mediodía del 29 de mayo, las protestas en Córdoba son reprimidas brutalmente y deriva en la muerte el obrero mecánico Máximo Mena, lo que genera una reacción social en cadena que termina con una ciudad tomada en manos de los manifestantes. Luego, el Ejército recuperó el control de la ciudad, per el gobierno de Onganía quedó herido de muerte.

