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Proceso con pecados ajenos y propios

En 15 años, Epec pasó por una privatización fracasada, atraso tarifario y subsidios discrecionales de la Nación. En el último tramo, sumó la presión de la deuda en dólares.

03 de noviembre de 2014 a las 12:01 a. m.
Proceso con pecados ajenos y propios

La situación que hoy exhiben Epec y su red es resultado de un proceso que la empresa y el sector han vivido en los últimos 15 años. En la década de 1990 hubo un esquema nacional que propició la desintegración vertical, lo que derivó en la participación de nuevos actores, sobre todo en generación y transporte.

Fue en ese contexto cuando a Epec le colgaron el cartel de venta. El plan para privatizarla “paralizó las inversiones y los talleres y depósitos estaban vacíos”, opinó el legislador Santiago Clavijo (Frente Cívico), quien fue empleado de la compañía y gremialista.

El ingeniero Román Ballesteros, que también pasó por Epec, recordó que “después de 1999 se abandonó medio cuadro de profesionales y técnicos y no se preparó más (personal). Fue una trampa mortal”.

El fracaso de la privatización obligó a remar contra la corriente, en medio de la peor crisis nacional. Los indicadores de inversión real de 2000 y 2001 son una lágrima.

Después, los planetas se alinearon bajo la órbita de la política nacional. Fueron los años en los que empezaron a crecer los subsidios y la tarifa quedó congelada.

El resultado fue un tremendo incentivo al consumo y a la incorporación de electrodomésticos y equipos de aire acondicionado en miles de hogares.

“En los últimos 10 años la demanda creció en una forma exponencial. En el mismo período, las obras eléctricas tuvieron un retraso por la falta de adecuación tarifaria, producto de una errática política energética de mediano y largo plazo, que impactó a nivel regional y provincial”, explicó la empresa.

Con todo, Epec hizo punta y descongeló tarifas en 2008. El atraso era tal que en seis años se acumuló una suba de casi 580 por ciento en el escalón 1 (los primeros 120 kilovatios consumidos en el bimestre). No pasó igual en el sector mayorista, lo que explica las pérdidas que la empresa tiene en generación.

En 2011, a pedido del Consejo para la Planificación Estratégica, la consultora Quantum elaboró un documento en el que indicó que “las tarifas actuales no son razonables, pues no representan el costo eficiente de prestar el servicio” y no “permiten la sustentabilidad de Epec, pues no alcanzan para atender la expansión del sistema”.

Ejemplo: la empresa pasó casi todo 2013 con una actualización irrisoria por la discrecionalidad política: 9,8 por ciento.

“El contexto inflacionario, o se refleja en la tarifa o alguien lo paga. O lo pagamos en la tarifa o siguen los subsidios y se resiente el esquema de inversión y hay menor calidad de servicio. En Epec pasan las dos cosas, pero es peor aún en la Nación”, señaló el economista José María Rodríguez, especialista en servicios públicos.

Por si fuera poco, Epec sumó un fuerte endeudamiento en dólares (565 millones), por el bono que emitió para financiar la nueva central de Pilar.

La empresa, con la ayuda del Estado provincial, ya pagó más de 2.000 millones de pesos entre capital e intereses (336,5 millones de dólares). Pero aún le quedan cinco años por delante.

El trabajo del legislador Eduardo Yuni indica que, al cierre de 2013, la deuda era de 3.610 millones de pesos. El 90 por ciento es de largo plazo. Pero se si suma la deuda de corto plazo, trepaba a 6.630 millones.

Miradas

José María Rodríguez (Economista Consultor en Servicios Públicos). "Hay aspectos clave: el marco regulatorio, que no existe, y el diseño sectorial para una empresa integrada con problemas de sostenibilidad financiera. También, la cuestión tarifaria: en contexto inflacionario, es central".

Gabriel Suárez (Secretario General Sindicato Luz y Fuerza de Córdoba). "No hubo un sector de planificación y programación. Son lugares estratégicos en nuestra actividad. El constante cambio de quienes conducen la dirección de la empresa tampoco ayuda. Ahora hay respaldo de la Nación para recuperar el parque generador".

La prueba de acidez

Solvencia. La prueba de acidez es una metodología financiera que permite medir la liquidez de una empresa. En 2000, con los recursos que generaba Epec, se podían pagar todas las obligaciones y quedaba un saldo. El año pasado, en cambio, "alcanzaba para afrontar menos de la mitad de lo que se debe pagar", indica el estudio del radical Yuni.

Largo plazo. El deterioro en la solvencia de corto plazo también se replica a largo plazo. En 2013, el pasivo de Epec fue "12 veces superior a los recursos aportados por los propietarios", es decir, el Estado provincial.