Primera baja en el delasotismo
Alejandro Mosquera dejó la Secretaría de Comunicación Pública a menos de tres meses de gestión. Elecciones en Río Cuarto: pulseada en el Imperio. "Vaquita" en marcha en el partido de Luis Juez. Más en el Bajo Palabra.
Sillón vacío
Alejandro Mosquera dejó la Secretaría de Comunicación Pública de Córdoba a menos de tres meses de la gestión delasotista, en lo que se convirtió en la primera baja del gabinete provincial. El ex diplomático se alejó del cargo por problemas de salud y por prescripción médica. Pero detrás de su salida sigue en pie una interna caliente en el área de comunicación y difusión, que deberá dirimir el propio gobernador. Hay distintos grupos y todos con buena llegada a De la Sota. Gustavo Bastos y Fernando Aimaretto (gerente general de Contenidos) conforman una dupla de extrema confianza del mandatario provincial e influyen a la hora de tomar decisiones en el área de comunicación. Además, lograron un vínculo muy cercano con Natalia, la hija menor de De la Sota. También está otro grupo comandado por Roberto Sposetti y el consultor Luis Dall’Aglio, quienes son asesores externos y no tienen cargos en el Ejecutivo, pero son voces muy escuchadas en el Centro Cívico, desde la época de Juan Schiaretti. En esta área, también tiene injerencia Candelaria, la hija mayor del gobernador, quien es periodista y dejó la sección Política del diario Clarín para trabajar cerca de su padre, aunque sin un cargo específico. Con la salida de Mosquera, ahora De la Sota se verá en la difícil tarea de buscar un reemplazante. Cualquiera sea su decisión, habrá vencedores y vencidos en un área clave de la gestión de De la Sota, quien pretende proyectar su figura a nivel nacional.
A Bolivia
El próximo miércoles, el gobernador José Manuel de la Sota encabezará una misión comercial de la provincia que viajará a Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, en respuesta a una invitación de las autoridades de esa ciudad. En el Centro Cívico, un delasotista paladar negro sentía un poco de melancolía cuando hablaba de esta recorrida del mandatario provincial: “Pensar que en otras épocas íbamos a París y a Roma... ahora somos más austeros y visitamos a nuestros hermanos bolivianos”.
Pulseada en el Imperio
Aunque no lo va a admitir en público, De la Sota hará todos los esfuerzos posibles para ganar la Intendencia de Río Cuarto, su lugar de residencia.
Si bien es cierto que la semana pasada compartió los festejos de Carnaval con el intendente, el radical Juan Jure, en el Centro Cívico provincial admiten que al gobernador no lo une ni una pizca de afecto con el intendente riocuartense. Por lo pronto, aunque no participó de manera activa, el gobernador logró dos objetivos primarios en la interna del justicialismo riocuartense: que Miguel Minardi sea el candidato y que el segundo, Juan Manuel Llamosas, de buena cosecha de votos, aceptara ser el primer candidato a concejal.
La importancia que le otorga De la Sota a las elecciones del próximo 15 de abril es tal que envió al presidente del partido, Carlos Caserio, para que sea el jefe de campaña en la capital alternativa de la provincia. Como Minardi es un dirigente del sector del kirchnerista Alberto Cantero, De la Sota pretende que su candidato también tenga el respaldo de todo el arco del kirchnerismo. La aspiración de máxima es que la propia presidenta Cristina Fernández le haga un guiño al postulante de Unión por Córdoba, quien tiene origen K.
Vaquita en marcha
En el Partido Nuevo de Luis Juez ya están dando forma a una “vaquita” que sumará aportes económicos de los principales dirigentes de esa agrupación para levantar los cheques por 446 mil pesos que quedaron impagos de la última campaña provincial y que fueron motivo de una denuncia penal. En el juecismo, esperan que al menos un centenar de personas pongan cinco mil pesos cada una, para así poder honrar ese compromiso en el corto plazo. La opción inicial, que tampoco estaría totalmente descartada, era esperar a que el Ministerio del Interior gire 1,3 millón de pesos que le debe al partido por los votos obtenidos en la última elección nacional.
Contratos caídos
En el arranque de la gestión delasotista, la mayoría de los ministros dejaron trascender que el gobernador les había exigido “austeridad” y que no habría ingresos de nuevos empleados públicos. También advirtió que se caería la mayoría de los contratos que vencían a fin de año.
Estos rumores llevaron a que la cúpula del Sindicato de Empleados Públicos (SEP) pusiera el grito en el cielo y exigiera que no se echara a nadie. Los contratos que vencieron el 31 de diciembre fueron renovados, pero hay otra tanda que vence a fin de este mes y parece que no se renovará. El viernes último trascendió que en la Agencia Córdoba Deportes se desafectó a 15 agentes. También habría contratos caídos en el Centro Cívico de Río Cuarto. Un dirigente peronista remarcó que los contratos que se caen tienen algo en común: fueron agentes que ingresaron durante la última gestión de Juan Schiaretti.
Manos vacías
El gobernador De la Sota se reunió el jueves pasado, por separado, con el jefe de Gabinete de la Nación, Juan Manuel Abal Medina, y con el titular de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), Diego Bossio. Fuentes delasotistas trataron de difundir una visión optimista sobre los resultados de los encuentros. Sin embargo, fuentes sindicales cordobesas, con contactos con el kirchnerismo, aseguraron que el gobernador se volvió con las “manos vacías”. “En la Casa Rosada saben que ‘el Gallego’ está en la otra vereda y no le van a hacer fácil la gestión. La Nación se hará cargo de algunas obras, pero de la plata que viene reclamando, por ahora De la Sota no verá ni un peso”, afirmó un gremialista K.
Lejos de la casa
Como ocurrió con otros juecistas que se alejaron de esa estructura, como Héctor Campana y Daniel Giacomino, tampoco Rubén Borello, legislador provincial y ex mano derecha de Luis Juez, se volvió a su casa tras abandonar el Partido Nuevo. Campana recaló en el PJ, Giacomino en el kirchnerismo y ahora Borello coquetea con el delasotismo. El legislador está tratando de conservar los vínculos que tejió con intendentes juecistas y días atrás “acercó” a una docena de ellos a despachos provinciales para facilitarles trámites. Los juecistas aseguran que Borello participó en una reunión con intendentes que encabezó el ministro de Desarrollo Social, Daniel Passerini. Con ese plafón, Borello busca reencauzar su carrera.

