“Post nuclear option limbo”
El gobernador de Córdoba se encontrará hoy en el Congreso con un clima de deliberaciones subterráneas sobre las relaciones con Argentina.
Lo dice con una sonrisa cómplice, mientras encara los pasillos del Capitolio, tan lustrosos que reflejan como espejos las primeras luces primaverales de Washington, donde todavía los cerezos exhiben el estallido del Cherry Blossom, una floración tan bella como convocante para millares de turistas. Es un asesor de carrera en el Congreso de los Estados Unidos y conoce a la perfección la jerga de esa casa, bien definida recientemente en la serie televisiva House of Cards como un castillo de naipes. Frágil, ambiciosa e inestable. Allí esperan hoy a De la Sota. "El limbo que sobreviene a la decisión de haber tomado la opción más explosiva", traduce, en un castellano más que solvente. Un lugar pantanoso e incierto. El asesor, que espera no ser mencionado, define con esa construcción idiomática la situación en la que se encuentra el gobierno de Barack Obama tras haber postulado al empresario Noah Mamet como nuevo embajador en la Argentina. Desde la despedida de la embajadora Vilma Socorro Martínez, la representación diplomática de Estados Unidos aguarda la aprobación de los pliegos de su sucesor. Martínez se fue de Argentina el último 4 de julio con una breve definición, irrefutable: "La vida argentina es complicada". El gobernador de Córdoba se encontrará hoy en el Congreso con un clima de deliberaciones subterráneas sobre las relaciones con Argentina. Un debate que sólo salió a la superficie en la reciente audiencia pública del Senado norteamericano sobre la designación de Mamet. El joven senador de la Florida, Marco Rubio, republicano en crecimiento y cercano al Tea Party (la rama ubicada más a la derecha de su partido), cuestionó a Mamet por su desconocimiento de Argentina, pero sobre todo por calificar a nuestro país como un "aliado" de Estados Unidos. "Es un aliado que no paga las obligaciones de los acreedores estadounidenses, que no colabora con nuestro ejército y que se ha unido con Irán para constituir una comisión de la verdad que reinvestigue los ataques terroristas de 1994 a un centro judío de Buenos Aires respecto de los que el fiscal argentino ya había concluido que habían sido ordenados por el gobierno iraní. Esas, en mi opinión, no son las acciones que realiza un aliado", señaló Rubio. Mamet es un empresario que hizo importantes donaciones a las campañas de Obama. Rubio llevó la voz cantante, pero no menos dirimente ha sido la posición del presidente del Comité de Asuntos Exteriores del Senado de Estados Unidos, el demócrata Bob Menéndez.Aunque del mismo partido que Obama, no dudó en preguntar a Mamet sobre sus posiciones en torno de temas sensibles de la relación bilateral, como el resguardo de la propiedad intelectual o los avances del Gobierno argentino contra la libertad de prensa. "Es muy difícil que el Senado vote en disidencia sobre una postulación, porque pone a un representante diplomático de Estados Unidos en situación de debilidad en el exterior", dice el asesor, cercano a los cuestionamientos de Rubio y Menéndez. "Pero de ese limbo debe salir la Casa Blanca por su propia iniciativa", concluye.

