Pihen, atrapado en una incómoda encrucijada
Schiaretti ya decidió que la efectivización de 5.000 contratados quedará para su sucesor. Pihen, titular del SEP y legislador electo por el oficialismo, deberá afrontar el dilema de su doble función. Luis Kempa.
Cuando faltan poco menos de cuatro meses para el traspaso del Gobierno provincial, Juan Schiaretti ya tomó la decisión irrevocable de dejar para su sucesor, José Manuel de la Sota, la efectivización de los empleados contratados reclamada por el Sindicato de Empleados Públicos (SEP), que encabeza José Pihen, ahora legislador electo por el oficialismo. Según la última información oficial, a diciembre del año pasado, el Estado provincial contaba con 123.243 agentes, dentro de los cuales hay alrededor de 5.000 contratados que se reparten en distintas áreas de Gobierno.Dentro de esa planta transitoria, alrededor de 1.500 fueron designados durante la gestión de Juan Schiaretti, según aseguran desde fuentes oficiales. Cerca de 3.500 habrían sido heredados de la anterior administración de De la Sota. Aunque otras campanas del sector gremial afirman que el ex gobernador no dejó ningún contratado antes de irse en 2007.La semana pasada, Pihen anunció que había pedido una audiencia al secretario General de la Gobernación, Ricardo Sosa –también legislador electo– para tratar varios temas, entre ellos el pase a planta permanente de los transitorios, que el sindicalista calculó en más de 4.000. Pidió que la efectivización se realice en el marco de la ley 9.361 del nuevo escalafón del empleado público, que establece la realización de concursos, que habrá que reglamentar.Hoy, los contratados están blanqueados y sus salarios son casi idénticos a los de planta permanente. La gran diferencia es que no gozan de la estabilidad casi absoluta que tienen los efectivos.Si bien Sosa recibirá al titular del SEP para analizar otros temas, trascendió que no habrá marcha atrás con los contratados, cuya efectivización quedará en manos de De la Sota.Pihen, quien también es secretario adjunto de la CGT unificada, reclamó por los contratados por última vez en octubre del año pasado. Y en esa oportunidad, Schiaretti, durante un acto realizado en Alta Gracia, consideró razonable el pedido del sindicato y señaló que "analizaría caso por caso". Pero, a fines de febrero, el Gobierno endureció su posición y, en el marco de la negociación salarial con el SEP, descartó de plano la efectivización y dijo que quedaría para el futuro Gobierno.Jaqueado por una promesa que asumió el año pasado y después de un prolongado silencio –coincidente con las negociaciones de las listas y la campaña electoral– el jefe del SEP volvió a la carga por los contratados.Aunque el Gobierno volvió a ratificar su postura a través de este diario antes de recibir a Pihen, el gremialista no estaría dispuesto a lanzar ninguna medida de fuerza, atrapado por su doble función de titular del gremio de los empleados públicos y futuro legislador por el oficialismo, desde el 10 de diciembre.Dicen que desde el Gobierno le aconsejaron que pidiera una licencia y dejara la conducción del sindicato, como lo hizo, por caso, Carmen Nebreda en el gremio docente cuando fue elegida diputada nacional por el kirchnerismo. Pero ante esa sugerencia, Pihen habría respondido que en el SEP le piden que no se vaya.Dentro de ese contexto, el veterano dirigente sindical deberá hacer malabares entre la presión de las bases de su sindicato y la del futuro gobernador que lo premió otras vez con una banca. Será una incómoda encrucijada que puede debilitar o no su función sindical. Pihen siempre recuerda que cuando fue diputado provincial rechazó, en 2001, los artículos referidos a la privatización del Banco de Córdoba y de Epec al tratarse en la Legislatura la ley de reforma del Estado que impulsó De la Sota, su jefe político.

