La Voz En Vivo. Pichetto: Si el peronismo no se renueva en sus ideas, está liquidado
El diputado analizó las últimas semanas de la administración de Milei. “Estamos en una etapa de entretenimiento del verano”, evaluó. También opinó sobre la crisis en la industria.
El diputado nacional Miguel Ángel Pichetto, actual referente del bloque Hacemos Coalición Federal en la Cámara de Diputados de la Nación, analizó la segunda etapa del gobierno del presidente Javier Milei y se mostró especialmente crítico con el rumbo económico y sus implicancias sobre la industria argentina y el empleo registrado.
En diálogo con La Voz en Vivo sostuvo que el oficialismo “cree que gobernar es sancionar leyes” y que instala temas penales y laborales para evitar discutir el estado de la economía y la caída de la actividad.
“Estamos en una etapa de entretenimiento del verano (...) El tema de la punibilidad es viejo. Hay que abordarlo y poner una edad menor a los 16 años, y genera un régimen par menores”, dijo a La Voz En Vivo.
“Pero me parece que es un tema de entretenimiento. Lo mismo pasa con la reforma laboral”. comparó.
En ese marco, cuestionó que la función de los medios de comunicación “es poner un tema para que la gente no hable de lo que pasa en la economía, en el cierre de empresas y en el empleo”.
El ataque de Milei a Paolo Rocca
Pichetto se refirió también al cruce entre el presidente Javier Milei y la firma Techint luego de que esta última perdiera una licitación de tubos destinados al yacimiento de Vaca Muerta.
“EE.UU. le puso 50% de arancel al acero Chino. Si Argentina hubiera cuidado su industria, el resultado habría sido diferente. Una licitación como esta habría sido ganada por Tachint. Además pongo en acento el agravio sin sentido del presidente al empresariado”, sostuvo sobre los dichos de Javier Milei contra Paolo Rocca.
“En lugar de defender estamos en un esquema de apertura igual que en 1978. Este es un modelo destructor de la industria”, consideró.
En contraposición, consideró que es necesario avanzar en una reforma impositiva para que las empresas locales recuperen competitividad.
Para Pichetto, losa argentinos “estamos en la etapa del Rappi. La persona que queda desempleada va al delivery. Es una tragedia lo que ocurre en la Argentina. Este Gobierno no tiene interés de defender el mundo del trabajo”.
La alternativa del peronismo
“La oposición tendrá que unificarse, construir un diálogo nacional vinculado a la argentina productiva. Ninguna pelotudez ligada al mundo planero, al Movimiento Evita o a los que lucran con los pobres”, consideró el diputado al ser consultado sobre qué alternativas hay al modelo oficial.
“El modelo del Gobierno anterior (en referencia al de Alberto Fernández) fue derrotado tiene que ir a la producción y generar empleo”, sostuvo.
Y lanzó: “Si el peronismo no se renueva en sus ideas, está liquidado”.
Pichetto consideró que existe “una crisis de representación y una baja de calidad en los representantes en el Congreso y que existe una gran dependencia de los diputados a los gobernadores”.
Sobre los referentes del peronismo que podrían encabezar una propuesta nacional, dijo: “Hay gobernadores muy interesantes. El gobernador de Córdoba (Martín Llaryora) es una figura joven. También el gobernador de Santa Fe. Está también el exgobernador Juan Schiaretti. El peronismo tiene figuras. Hay que ver si encaran una propuesta nacional. Para ser candidato en Argentina hay que caminar mucho”.

Crítica a la apertura comercial y paralelismo con el plan Martínez de Hoz
Pichetto vinculó la actual orientación económica con el enfoque de liberalización de la última dictadura cívico-militar (1976–1983), en particular con la gestión del entonces ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz, caracterizada por la desregulación financiera, la apertura de importaciones y el endeudamiento externo.
Afirmó que el plan vigente reproduce una visión “negativa de la industria” y describió el esquema actual como “un modelo destructor de la industria”.
El diputado atribuyó parte del diseño económico al asesor presidencial Federico Sturzenegger, a quien describió como “el personaje que está en las sombras” de la política económica. Sturzenegger —expresidente del Banco Central y exministro de Modernización durante la gestión de Mauricio Macri— es uno de los arquitectos de los paquetes de desregulación económica y administrativa impulsados por el actual gobierno y del proyecto de la denominada “Ley Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos”, que incluyó amplias facultades delegadas, privatizaciones y reformas en múltiples sectores.
En la entrevista, Pichetto sostuvo que la apuesta por una apertura rápida sin mecanismos de resguardo para sectores productivos “juega con un actor tremendo” como China, capaz de desplazar producción local en numerosos segmentos, desde textiles hasta productos metalúrgicos, y subrayó que “detrás de cada importación hay un trabajador que se pierde”.
Advirtió que, cuando una planta industrial cierra, “no se vuelve a abrir”, lo que para él implica daños difíciles de revertir en el tejido productivo y en las comunidades donde se asientan estas fábricas.
Reforma penal juvenil y agenda mediática
El diputado cuestionó además la centralidad que tomó en los últimos días el debate público sobre la baja de la edad de imputabilidad penal de adolescentes, iniciativa que el Poder Ejecutivo planteó en el marco de su agenda de seguridad y que retoma discusiones legislativas previas sobre el régimen de responsabilidad penal juvenil.
Pichetto consideró que se trata de un “tema viejo” que ya se discutía en el Congreso en la década de 1990 y recordó que en 2014 se aprobó una norma que avanzaba en la creación de un régimen especial para menores, aunque remarcó que el sistema penitenciario y los dispositivos de contención específicos siguen pendientes de reforma integral.
Desde su perspectiva, la insistencia en ese tema —así como en la reforma laboral— responde a una estrategia de comunicación del oficialismo, replicada por cadenas de televisión de la Ciudad de Buenos Aires, orientada a “poner un tema” que capte la atención y desplace del centro del debate el cierre de empresas, la pérdida de empleos y la situación de la “economía real”.
Afirmó que “el gobierno tiene una red de comunicación con muchos periodistas” y que existe una pauta oficial significativa que condiciona la agenda de los grandes medios, continuidad de una dinámica que, a su juicio, no se limita a los gobiernos kirchneristas anteriores.
Tributos, costos empresariales y límites de la reforma laboral
En materia de política tributaria, Pichetto apuntó contra lo que denominó una “triple carga” impositiva sobre la producción: impuestos nacionales, provinciales y tasas municipales.
Sostuvo que esta estructura deteriora los márgenes de rentabilidad de las empresas radicadas en los territorios y las empuja a optar por importar bienes terminados, por ejemplo textiles y prendas de vestir de origen chino, en lugar de producir en el país. Este diagnóstico coincide con reclamos históricos del sector industrial y de pequeñas y medianas empresas, que señalan la acumulación de gravámenes como un factor que encarece la producción local respecto de la importada.
De cara a la reforma laboral, el diputado recordó que durante el tratamiento de la Ley Bases se introdujo una modificación que habilitaba la creación, por acuerdo voluntario entre sindicatos y empresas de determinados sectores, de fondos de cese laboral similares al sistema de la Unión Obrera de la Construcción (Uocra), con el objetivo de abaratar y dar previsibilidad a las indemnizaciones por despido. Sin embargo, observó que “ningún empresario ni ningún sindicato” implementó esa herramienta.
Respecto del nuevo paquete de cambios laborales impulsado por el Ejecutivo, Pichetto marcó reservas significativas: advirtió que una reforma de flexibilización en un contexto de recesión “hace ruido”, señaló que habría sido preferible trabajar de manera coordinada con la Unión Industrial Argentina (UIA), la Confederación General del Trabajo (CGT) y otros actores sociales, y se manifestó en contra de un esquema de negociación exclusivamente por empresa.
Recordó experiencias de los años sesenta y setenta en Córdoba, donde los sindicatos de base tuvieron un peso mayor y, según su lectura, la conflictividad y la fragmentación aumentaron, por lo que consideró más adecuado preservar ámbitos de negociación de nivel superior.
Empleo, plataformas y “tragedia” del trabajo informal
Al describir la situación del empleo, Pichetto habló de una “tragedia” asociada a la destrucción del trabajo formal y al pasaje de miles de personas a actividades de subsistencia o servicios de baja protección social, como la venta informal o el reparto en aplicaciones de entrega a domicilio.
El crecimiento de plataformas de reparto como Rappi, PedidosYa y otras, que operan en las principales ciudades del país, ha sido señalado por organismos académicos y laborales como un fenómeno que combina oportunidades de ingreso rápido con altos niveles de precariedad, ausencia de cobertura de seguridad social y falta de regulación clara de la relación laboral.
En la entrevista, el legislador describió una secuencia de “etapas” en la economía argentina marcada por la destrucción de empleo formal y la reconversión forzada hacia emprendimientos de baja escala —como pequeños comercios gastronómicos o servicios recreativos— y, más recientemente, hacia el trabajo de plataformas.
En su diagnóstico, el gobierno actual “no tiene ningún interés de defender el interés nacional, defender el mundo del trabajo y generar condiciones para que la Argentina pueda ser competitiva”, por lo que reclamó que el debate económico incorpore con fuerza la dimensión impositiva y la situación de la microeconomía.
Crisis de representación y desafíos institucionales
Finalmente, el diputado se refirió a una “crisis de representación” en el sistema político argentino, que atribuyó tanto a la forma de selección de candidatos —con fuerte peso de las estructuras provinciales y de los gobernadores— como a factores estructurales como el deterioro educativo y la simplificación del debate público a través de las redes sociales.
Consideró que existe una “degradación” en la calidad de los representantes, aunque aclaró que no lo plantea con el objetivo de desprestigiar el Congreso, y reclamó mayor profundidad en las discusiones legislativas, en contraste con la lógica de temas instalados y abordados en clave de “indignación” mediática.
Respecto del funcionamiento del interbloque que integra en Diputados, anticipó que frente a la reforma laboral las definiciones pueden adoptar la forma de libertad de acción o de acuerdos puntuales sobre artículos específicos, pero reiteró que, en su evaluación, avanzar con cambios estructurales en plena recesión y sin un diálogo tripartito consolidado con el sector empresario y sindical resulta inconveniente.
También advirtió que, de no corregirse el rumbo en los dos años de mandato que restan al actual gobierno, el daño en el entramado empresarial y laboral podría ser de “letalidad difícil de remontar”.

