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Para pagar, hizo 437 km desde Catamarca, pero no le abrieron

Gladys Daud alquila casa en Córdoba para su hija estudiante. La factura siempre le llega tarde.

19 de abril de 2012 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Para pagar, hizo 437 km desde Catamarca, pero no le abrieron
Resignada. Gladys Daud hizo 437 kilómetros para abonar una factura vencida de Epec. No la dejaron (Ramiro Pereyra/LaVoz)..

Gladys Daud hizo gala, ayer, de la típica resignación norteña. Con licencia en su trabajo de 20 años en la Legislatura de Catamarca, provincia donde nació y vive con su esposo e hijos, Gladys tuvo que pagar 400 pesos por el pasaje que la trajo a Córdoba y la devolverá a la ciudad de San Fernando dentro de dos días... si los empleados de Epec la dejan. Ayer, fue una de las 40 personas que concurrieron a la casa central de la Epec, en bulevar Mitre al 300, en el centro de Córdoba, para hacer trámites, y se quedaron con las ganas porque los empleados estaban de asamblea.Gladys dijo que hoy volverá a golpear las puertas para poder pagar. Y cuando este periodista le advirtió que tampoco la atenderán porque la asamblea seguirá hasta mañana, se resignó: "Qué le vamos a hacer".En diciembre del año pasado, su hija terminó el secundario y le preguntó si podía venir a estudiar Ciencias Químicas a Córdoba. Gladys hizo cuentas; sumó los cinco mil pesos que cobra como empleada pública en Catamarca al sueldo de su marido, y advirtió que podía alquilar un departamentito en un barrio periférico de esta ciudad, para que su hija pudiera estudiar.Firmó el contrato de alquiler, pidió el medidor de Epec y en el mismo trámite solicitó que las facturas le llegaran a su casa de Catamarca, para aliviar de esa preocupación a su hija estudiante."Las facturas siempre me llegaron, pero varios días después del vencimiento", contó Gladys, ayer, mientras esperaba que la atendieran."Como las facturas llegan tarde, siempre termino pagando con recargo, en una situación que me perjudica", indicó, mientras mostraba la boleta vencida y con un recargo importante. Por ese motivo se decidió a viajar a Córdoba para hacer el reclamo personalmente y para pagar la última factura.Tras un viaje de más de seis horas, llegó a Córdoba en la madrugada y se trasladó al departamento para saludar a la hija. Luego tomó un taxi para poder estar antes de las 7 de la mañana en Epec. Pero cuando llegó se encontró con las puertas cerradas y un cartel de papel pegado con cinta que decía: "Personal en estado de asamblea permanente".Preguntó si iban a atender y alguien le dijo que "a las 11". Esperó hasta las 9.30, junto con otras personas, hasta que decidió caminar hasta una farmacia para comprar un remedio. Media hora después volvió esperanzada. Pero pasaron los minutos y las horas y la situación no se modificó.A las 11.30, desde dentro del edificio de la Epec, un empleado le hizo señas de que no atenderían por el resto del día. Y después se enteró que tampoco lo harían hoy. "Tendré que cambiar el pasaje", protestó.