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"Para cambiar de sistema hay que atender a la gente"

Experto en reforma político-electoral, afirmó que tanto la boleta única como el voto electrónico son alternativas viables.

23 de mayo de 2010 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
"Para cambiar de sistema hay que atender a la gente"

Jesús Orozco Henríquez es uno de los protagonistas del mundialmente reconocido proceso de reforma político-electoral mejicano. Integró el máximo Tribunal Electoral del país azteca cuando éste tuvo que resolver la disputada elección presidencial de 2006, en la que el actual presidente Felipe Calderón se impuso por escasos votos a Manuel López Obrador, quien salió a denunciar un fraude en su perjuicio.

Orozco Henríquez disertó en Córdoba, invitado por el Consejo para la Planificación Estratégica de la Provincia y el Tribunal Superior de Justicia. En diálogo con este diario, dijo que para optar por un sistema electoral las autoridades deben atender a lo que dice la sociedad. A propósito del debate local sobre la implementación del voto electrónico se le preguntó qué sistema prefería, si el informático o el de boleta única, que había sido presentado a los cordobeses como el gran logro de la reforma local.

-¿Qué le parece mejor: la boleta única o el voto electrónico?

-Las dos son alternativas viables. Lo que debe atenderse es al contexto, es decir, a la situación de la sociedad en la que se pretende aplicar, cómo lo recibe la gente, qué le genera más confianza. No se puede considerar en abstracto qué conviene más. En México se ha encomendado un estudio para ponderar la viabilidad de su aplicación en el ámbito federal.

-Pero ya se han hecho pruebas piloto...

-Se hicieron pruebas piloto en elecciones locales, con resultados positivos. Pero por ahora son sólo experiencias. En México se usa, desde 1946, la boleta única, que se mantiene por una cuestión de cultura política, porque genera confianza. No hay que poner en riesgo lo que se ha obtenido.

-En 2008, en esta provincia se incluyó el sistema de financiamiento mixto (público y privado) de los partidos políticos. ¿Cómo ha sido la experiencia en México?

-La aplicación del financiamiento público de los partidos es, para mí, uno de los pilares de cualquier reforma política.

-¿A pesar de que los partidos estén cuestionados y con niveles bajísimos de aceptación pública? ¿Cómo observa la sociedad esta decisión de darle fondos públicos?

-No sólo en América latina los partidos están en crisis. Sin embargo, no puede haber democracia sin partidos políticos. En este sentido, siempre será oportuno abonar y fortalecer la institucionalidad de los partidos. De allí que en México se haya decidido dotarlos de los recursos necesarios para que cumplan con los altos fines que la Constitución les encomienda.

La consecuencia fue que se modificó el sistema de partido hegemónico que teníamos para dar lugar a un régimen de partidos más plural y competitivo. El mecanismo fue establecer financiamiento público para que los partidos de oposición también pudieran movilizarse para ser auténticas vías de acceso al poder.

-¿Se estableció a la par un sistema de control?

-Es la contrapartida indispensable. Hay que percatarse de que son recursos públicos que el pueblo destina con gran sacrificio a estas entidades y, por lo tanto, exige que haya transparencia y control. En México establecimos mecanismos de control muy rígidos que se confirieron al Instituto Federal Electoral, a la vez que se crearon mecanismos para que la autoridad electoral ejerciera la fiscalización con eficacia.

-¿Cuáles son esos mecanismos?

-La invalidez del secreto bancario fiduciario fiscal para permitir que la autoridad electoral tenga la potestad de acceder a información por encima del secreto bancario. Esto, con el objetivo de que si la autoridad identifica alguna irregularidad en el manejo de recursos tenga mecanismos para sancionar a los partidos.

-¿Se descubrieron irregularidades en estos años?

-Hay dos casos paradigmáticos en México, ambos relacionados con la elección del año 2000. Un caso involucró al PRI, que por entonces tenía mayoría en el Congreso. Se detectó que había recibido de manera ilícita una donación de 50 millones de dólares proveniente del sindicato petrolero. El Instituto Federal Electoral (IFE) lo sancionó con una multa de 100 millones de dólares, y cuando apelaron, el Tribunal Electoral lo confirmó. En el otro caso, el IFE comprobó que la coalición de partidos que ganó las elecciones de 2000 (coalición que encabezó el Partido Acción Nacional con la candidatura a presidente de Vicente Fox) había incurrido en una doble contabilidad y ocultado información sobre ciertos ingresos. Esto se descubrió gracias a que la autoridad electoral pudo acceder a la información bancaria, financiera.

-¿Se le aplicó una sanción al PAN?

-A todos los partidos de la coalición. Se les aplicó una multa de 30 millones de dólares, monto que fue impugnado tanto por los sancionados como por los otros partidos que pidieron endurecer la sanción. Finalmente, el Tribunal Electoral incrementó la multa en 10 millones de dólares más.