Otra vez cerca de la cesación de pagos
El Gobierno nacional fue y vino con la negociación, desde el discurso intransigente hasta la flexibilización de la ley cerrojo.
Dos de los políticos más poderosos de la escena internacional ya conocen la decisión de los nueve jueces de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos en el litigio que enfrenta al Estado argentino con los denominados "fondos buitre". Respetan la costumbre del tribunal de no informarlas hasta el primer día hábil posterior a su reunión de acuerdos, salvo casos de justificada excepción. Barack Obama, presidente norteamericano, y Christine Lagarde, titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), están tan interesados como Argentina en un fallo que no desmorone la arquitectura del canje de su deuda.No se trata de una coincidencia con la política desarrollada por nuestro país respecto de sus compromisos externos. Si el reporte oficial de la Corte de EE.UU. excluye hoy la solicitud argentina, sentará una jurisprudencia adversa para todos los procesos de reestructuración de deuda.Ese problema, serio para las finanzas internacionales, lo es más aun para la economía nacional. Tras una década de tribulaciones en su frente externo, el país padecería una nueva cesación de pagos, al enfrentarse con la obligación de cancelar la totalidad de su deuda en los términos que creía superados tras sucesivas operaciones de canje.Una delegación de representantes argentinos, con referentes oficialistas y opositores, alertó en el Capitolio sobre la gravedad de estas circunstancias. No es un planteo erróneo. Nuevas generaciones de argentinos deberán asumir esfuerzos indecibles para desembolsar esos pagos. La dirigencia opositora está actuando con responsabilidad al no exponer fisuras en una gestión sobre deuda soberana. Los bonistas que eligieron quedar afuera del canje y reclaman ahora tratamiento equitativo con aquellos que accedieron a conceder una quita podrán esgrimir como argumento que para que exista un "buitre", alguien emitió deuda en condición de carroña. Eso no resta veracidad a la calificación de su comportamiento especulativo. Pero, en sentido contrario, la sociedad argentina deberá reflexionar sobre cómo administró su economía para exponerse a esos riesgos mortuorios. Sobre todo si perpetúa esos comportamientos.El Gobierno nacional no puede eludir su responsabilidad: fue y vino con la negociación de la deuda, desde el discurso intransigente hasta la flexibilización de la ley cerrojo. Pero administró la economía con una irresponsabilidad que reprodujo las condiciones de endeudamiento.Acaba de asumir compromisos por dos décadas para pagar su divorcio con Repsol y programará colocaciones desfavorables para consumar el trato con el Club de París. Deuda esta que será más onerosa para evitar la intermediación del FMI, que de todos modos ya se admitió para salir del bochorno de las estadísticas oficiales mentirosas. Una sola de esas trapacerías obligó al país a pagar dos mil millones de dólares, al exagerar los índices de crecimiento.No conforme con esto, el Gobierno insiste en un discurso abstraído de la realidad. Así como fracasó con los congelamientos de precios, con su estrategia de Precios Cuidados acaba de sellar otro mes de alta inflación. Mientras, induce a la recesión con el nivel de las tasas de interés y exhibe como un logro su decisión de poner tope al costo de créditos personales (41 por ciento) y prendarios (35 por ciento). Sólo en la Argentina esos niveles usurarios pueden ser reivindicados como un éxito político.Sea cual fuere la decisión de los jueces norteamericanos, será acatada. Una costumbre que contrasta con los tribunales argentinos, donde las novedades del día siguen siendo las andanzas del suplente de mayor relevancia en la línea sucesoria presidencial. Amado Boudou hizo un rápido itinerario desde la proclama amenazante contra el juez Ariel Lijo hasta la brevedad fugitiva del día de la indagatoria.Luego, interrogado con sentido común, dibujó en el canal TN una cadena de azares y reclamó que se investigue la ruta del dinero del caso Ciccone. Como si Lijo anduviese escudriñando a The Old Fund por sus presuntas similitudes con la Cruz Roja. Tarde o temprano, en Buenos Aires o en Washington, los jueces suelen ate nerse a los hechos. Dios no juega a los dados.

