No subimos los impuestos, pero tenemos inflación
Entre los múltiples efectos que tiene un proceso inflacionario, el aumento de la carga tributaria es uno que los argentinos tienen muy presente.
Entre los múltiples efectos que tiene un proceso inflacionario, el aumento de la carga tributaria es uno que los argentinos tienen muy presente. Cuando hay una suba generalizada del nivel de precios, aquellos impuestos que tienen como base imponible parámetros que están en relación directa con ellos (facturación, movimientos bancarios, ganancias nominales) también aumentan. Es el caso del IVA, el Impuesto al Cheque, Ingresos Brutos o Comercio e Industria. Pero hay otros tributos cuya carga tributaria se incrementa más que la inflación, no por el diseño del impuesto sino porque el Gobierno toma la decisión de no actualizar los parámetros para el cálculo. Es una política deliberada para ampliar la base imponible.Dos casos típicos son Ganancias y Bienes Personales. En el impuesto a la renta que pagan las empresas, la imposibilidad de ajustar los balances por inflación hace que se tribute sobre utilidades ficticias. En tanto, los trabajadores, (empleados y, en mayor medida, los autónomos) se ven sometidos a una presión tributaria creciente, por la falta de actualización de los mínimos no imponibles y la tabla de alícuotas. En Bienes Personales, esta situación ya es exagerada. Hoy, prácticamente cualquier persona de clase media que tenga algún bien a su nombre está alcanzado por el impuesto. El mínimo no imponible se fijó para el período 2007 y, seis años después, sigue siendo el mismo. El año pasado, en la presentación de las declaraciones juradas anuales, el monto determinado a pagar en este impuesto creció 39,9 por ciento (muy superior a Ganancias, por ejemplo). Y en los últimos cinco años, se triplicó. La Nación no subió alícuotas de impuestos (como dijo la Presidenta), pero esto no implica que los contribuyentes no hayan tenido subas impositivas. Todo lo contrario.

