“No sabía que tenía una orden de captura”
El fiscal Senestrari aseguró que desconocía la otra causa que pesaba contra Ludueña. Resaltó que la decisión de liberarlo fue del juez.
"Ludueña fue liberado porque se trató de un procedimiento ilegal. Si hubiera visto que tenía una orden de captura anterior le habría dicho al juez, quien es el que toma la decisión sobre si queda libre o no. Pero no lo sabía". De esta manera se refirió ayer el fiscal federal N° 1 de la ciudad de Córdoba, Enrique Senestrari, sobre llamativo caso de Gabriel Osvaldo Ludueña (34), un supuesto traficante vinculado con el "narcoescándalo", a quien la Justicia federal liberó hace dos años pese a que tenía una orden de captura por otra causa.Ayer, La Voz del Interior reveló que Ludueña era otro personaje particular en la causa que terminó con seis policías de Drogas Peligrosas imputados por graves delitos.Al igual que el informante civil ilegal Juan Francisco "el Francés" Viarnes, "el Gaby" Ludueña ha tenido una vinculación mediática con este caso bastante sugestiva.El miércoles, los policías federales de la sección Córdoba de la Superintendencia de Drogas Peligrosas detuvieron a Ludueña a pocas cuadras de su domicilio en Urca.Sobre él pesaba una orden de captura del Juzgado Federal N° 3, a cargo de Miguel Vaca Narvaja, por una causa iniciada a fines de 2011 por narcotráfico.El mayo de 2014, hubo ocho condenados por esta investigación, pero Ludueña no estuvo presente en el juicio, ya que estaba prófugo. Está acusado por el almacenamiento de cocaína y sustancias de corte que fueron secuestrados en una casa de Rancagua al 3400, Patricios.Sin embargo, cuando se encontraba prófugo sucedió algo insólito: Ludueña estuvo preso ocho meses por otra causa de drogas que luego se declaró nula, momento en que recuperó la libertad.Desde la fiscalía federal N° 1 y del Juzgado Federal N° 1, a cargo de Ricardo Bustos Fierro, jamás se percataron de esta otra imputación.De lo contrario, por más que a Ludueña se le hubiera caído la última causa, debió haber continuado detenido.Cuando ayer se informó este trasfondo, se consignó que tanto el fiscal Senestrari como el juez Bustos Fierro no habían dado explicaciones.Ahora, Senestrari atendió un llamado de este diario y dijo no haber recibido las anteriores consultas.Indicó que la responsabilidad de la liberación corría por cuenta del juez Bustos Fierro, y aclaró que él jamás tuvo conocimiento de esta otra causa que pesaba contra Ludueña."Ludueña es una víctima de la maniobra de los policías junto a Viarnes, por lo que pedí que fuera liberado en ese caso. Pero es el juez el que debe revisar si no tiene otros antecedentes", explicó.En tanto, desde el Juzgado Federal N° 1 no hubo ninguna respuesta sobre los motivos que motivaron aquella liberación. En el "narcoescándalo" El 8 de abril de 2013, Ludueña quedó preso acusado de ser el supuesto jefe de una organización que traficaba pasta base y cocaína desde Bolivia hacia la provincia de Córdoba. En los operativos en sus domicilios, según sostiene Senestrari en el expediente del "narcoescándalo", los policías y el civil Viarnes habrían robado una importante cantidad de dólares falsificados.A fines de julio de ese año, Viarnes fue detenido con alrededor de 300 mil dólares "truchos", momento en que decidió testificar como "arrepentido" y vincular a los policías de Drogas Peligrosas en una serie de presuntas irregularidades, de acuerdo a la versión oficial.Senestrari apunta que en total hubo tres casos similares: operativos antidrogas que en realidad habían sido generados por Viarnes para que los policías luego interceptaran las mercaderías ilegales.Mientras el entonces jefe de Drogas Peligrosas, Rafael Sosa, y otros cinco policías fueron imputados (cuatro permanecen presos a la espera del juicio), Viarnes fue liberado, pese a ser también acusado.Al poco tiempo desapareció y hoy continúa prófugo.Ludueña, en tanto, tuvo un perfil particular.Meses después de haber quedado en libertad, al igual que Viarnes y que Daniel Córdoba (otro informante civil que trabajaba con los policías antidrogas) apareció en una dudosa cámara oculta emitida por Canal 10, en la que explicaba cómo traficaba y daba cuenta de un supuesto poder de armamento hasta hoy incomprobable.Su último domicilio estaba ubicado en Barros Pazos al 3600, Urca, a una cuadra de la vivienda que supo tener Viarnes en Córdoba.No obstante, ayer Senestrari indicó que Ludueña no era "un colaborador" en la causa del "narcoescándalo". "Declaró como víctima y testigo sobre lo que había pasado, porque él es una víctima de esta maniobra", insistió Senestrari.

