Temas del día:

Necesario, difícil y sin explicación

Durante una década, se buscó pagar lo menos posible a los productores de energía, y por eso Argentina perdió su autoabastecimiento. La suba de tarifas redujo los niveles de consumo en la clase media

22 de agosto de 2017 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Necesario, difícil  y sin explicación

Desarmar la inequitativa madeja de subsidios a la energía que dejaron 12 años de kirchnerismo es uno de los mayores problemas del gobierno de Mauricio Macri desde su inicio. Y el drama continúa. Por eso le dedicamos nuestro Primer plano de hoy.

Hasta 2015, los argentinos con acceso al gas y a la electricidad apenas pagaban, en promedio, el 15 por ciento del costo real de producir esos fluidos.

Era inequitativo: quienes más chances tienen de contar con esos dos servicios son ricos que viven en las ciudades. Era insostenible para el Estado: eso pagaban los hogares, pero el costo era mucho mayor, y a la diferencia la ponía el fisco, con un déficit creciente e inflacionario. Era insostenible para el país: durante una década se buscó pagar lo menos posible a los productores de energía, y por eso Argentina perdió su autoabastecimiento y terminó importando, cada vez más, a precios cada vez más caros.

Dar vuelta ese descalabro tiene enormes costos políticos. Y esa tarea no está terminada.

Implica subir el valor de los servicios, un rubro vital para los hogares de clase media, núcleo del voto de Cambiemos. Además, cuando aumenta la factura del consumidor, el Indec lo registra como inflación, mientras que antes, cuando producir energía también era cada vez más caro, pero a esos mayores precios los pagaba el Estado y no el consumidor, el Indec no anotaba ese incremento de precios, que quedaba oculto.

Hay dos dificultades extras. El déficit no ha bajado, porque la quita de subsidios ha sido tímida y porque otros rubros del gasto no se han tocado. Así que la inflación persiste y vuelve a generar un desfase entre el nivel de tarifas y el costo de producir la energía.

La otra dificultad la produce el propio Gobierno. Por ejemplo, ni siquiera sale a explicar que la mitad de la población de menores recursos sigue teniendo subsidios casi tan altos como siempre, a través de las tarifas sociales que se dispusieron.