Nadie se mueva
Nadie más que ella tendrá la batuta de la campaña en los 68 días que faltan. Horacio Serafini.
Nadie más que ella tendrá la batuta de la campaña en los 68 días que faltan hasta la elección que, a la luz de los números del domingo, la confirmará en la Presidencia. "Que no se mueva ni una hoja", fue la orden que Cristina Fernández bajó en las horas siguientes a la victoria, tanto a funcionarios como a candidatos. "El que se mueve no sale en la foto", dicen en el Gabinete. La mejor campaña hasta el 23 de octubre es que no haya campaña, podría sintetizarse la consigna. El Gobierno dio un anticipo de ello ayer, durante la conferencia de prensa de Cristina. Desde el estrado, la única voz fue la suya, a la que Amado Boudou acompañó sólo para celebrar sus humoradas. Al pie del estrado, en silencio, estaba el resto de los ministros.La estrategia para recorrer el último tramo hacia la reelección tiene dos sustentos. Por un lado, continuar con su actividad presidencial. "No concibo otra campaña que no sea trabajando", dijo cuando la consultaron. Después de todo, no hizo otra cosa antes de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (Paso): su único acto formal fue el jueves, en el Coliseo, aunque se multiplicó en actos oficiales en los que hizo anuncios que seguramente buscaban resultados electorales.Por el otro, conservar el monopolio del mensaje. No sea cosa que algún ministro provoque algún desaguisado.La magnitud del triunfo le permitió a la Presidenta colocarse en una posición de magnanimidad. De ello dio pruebas en su discurso celebratorio del domingo, como en su conferencia de prensa. Pero en rigor ya lo había hecho en el Coliseo, cuando llamó a silencio a quien desde la tribuna proclamó que las Paso serían un "baile".En el entorno del Gabinete coinciden en que esa imagen hasta ahora desconocida de la Presidenta tuvo que ver con su lectura de los fracasos electorales del oficialismo en la Capital, Santa Fe y Córdoba. "Tomó nota y corrigió", dijo la fuente. Pragmatismo, podría denominarse; el mismo por el que buena parte del electorado votó por el oficialismo nacional, como semanas antes lo había hecho por los oficialismos provinciales.

